"La antinomia barbarie-atraso civilización-progreso recorre durante treinta años el pensamiento de los comunistas argentinos. En esta concepción histórica se ignora sistemáticamente la filiación en el tiempo, pasado y presente, con los pueblos hermanos de Hispanoamérica. Reproducen y acatan, al dejar de lado las bases reales de la emancipación del continente, la voluntad disgregadora del imperialismo británico y yanqui que, en la atomización de América Latina, ha encontrado el campo roturado para su dominio"
El pequeño burgués teme el desorden en la medida en que toda su existencia está ordenada por el sueldo mensual, la renta mensual, la vida mensualmente contabilizada. El miedo al desamparo los hace venerar las instituciones conservadoras. Y si bien cree en el progreso humano, se atemoriza ante el cambio social. Esta es la causa de que en las épocas convulsionadas, los partidos del orden lo conviertan en un ciudadano moderado, en sostén de la familia y amigo de las reuniones frente a la estufa en las noches de invierno. Todo los desconocido lo aterra como el vacío"
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