Ahora otros escribirán sobre “sonofusión” y deberán hablar de Richter como su precursor.
WILLY KURT TANK, EL CREADOR DEL PULQUI 1, PRESENTÓ A RONALD RICHTER AL GENERAL PERON
Escrito por Enrique Oliva
Tank quedó sorprendido por una idea simple del austriaco Richter para dotar de energía atómica a los aviones. Aún no se pudo.
WILLY KURT TANK, EL CREADOR DEL PULQUI 1, PRESENTÓ A RONALD RICHTER AL GENERAL PERON
Por Enrique Oliva
3/IX/08
El ingeniero aeronáutico alemán Willy Kurt Tank, ganó merecida fama internacional por su prestigio como original diseñador y constructor del Pulqui 1 en Córdoba.
El avión a propulsión a chorro arañó la velocidad del sonido y fue exitosamente probado en agosto de 1947 en esa provincia por el piloto teniente Edmundo Weiss.
Días después era presentado en el Aeroparque de Buenos Aires ante el general Juan Domingo Perón y una muchedumbre aplaudió esa creación que colocaba a la Argentina en el exclusivo círculo de los países más avanzados en materia de tecnología de punta en aviación.
Tank conoció a Ronald Richter en Londres donde éste había sido invitado a dar una conferencia, después de la Segunda Guerra Mundial. Allí hablaron largamente sobre las especialidades de ambos y las afinidades de la física nuclear en la aviación.
Tank quedó sorprendido por la idea del austriaco de utilizar un procedimiento simple para dotar de energía atómica a los aviones.
En esos momentos era impensado ese tipo de propulsión logrado tras muchos años de investigaciones solo en portaaviones y submarinos.
Pero hasta ahora (2008) no se ha podido aplicar esa forma de combustión en aeronaves.
¿También en esto, como en la sonofusión, habrá que recordarlo a Richter?
Tank trajo a la Argentina a una buena cantidad de científicos alemanes para colaborar con él, conjuntamente con muchos expertos argentinos, en el Instituto Aerotécnico de Córdoba.
Allí se trabajaba ya en estudios de otros tipos de aviones como los llamados ala delta. “Estando en París –declara Richter al periodista Jorge Camarasa- alguien le llamó desde Suiza de parte de Willy Kurt Tank…
Me transmitió la invitación del alemán, pidiéndome que viajara a Buenos Aires para trabajar al servicio del gobierno argentino.
Como no tenía otras obligaciones y necesitaba un empleo, tres meses más tarde llegué a la Argentina”.
Richter dice en la citada entrevista que arribó a Buenos Aires el 16 de agosto de 1948 “y una semana después, en compañía de Tank y su ayudante August Siebrecht, se reunió con Perón”.
Así comenzó la relación del Presidente con el científico austriaco.
No podía venir mejor recomendado que por quien era demostradamente serio y exitoso, el ingeniero Tank, quien lo hospedó junto a él en el chalet Monserrat durante los 4 meses que estuvo en Villa Carlos Paz.
A poco andar, tenía dependencia directa del presidente. Así pasó a la isla Huemul en San Carlos de Bariloche.
Mientras Richter estuvo en Córdoba y luego en la isla Huemul, de 20 hectáreas bajo su absoluto dominio, ya venía demostrando su carácter inestable.
Pasaba de la euforia y alegría al mal humor.
Pero era un trabajador incansable, aunque con tendencia a aislarse y, con frecuencia, sin ningún fundamento, a sentirse perseguido.
Eran cualidades no raras de los hombres especiales.
Para cuanto podía precisar, Richter contó con la colaboración del Coronel Enrique P. González, íntimo amigo del General Perón y su compañero del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) cuando programaron y ejecutaron la Revolución de 1943.
González fue la única persona que he oído tutear al presidente y era el nexo con otros programas de investigaciones científicas de avanzada. Intrigas, celos y críticas por lo que otros científicos veían a Richter como “privilegiado” por el presidente llevaron a mediatizar la situación y la opinión opositora hizo trascender al exterior desprestigiando el proyecto de Isla Huemul.
Y así terminó un intento científico que en los últimos tiempos ha recobrado confianza con los trabajos que en San Carlos de Bariloche se vienen realizando hoy en colaboración con universidades nacionales y extranjeras y exportando tecnología argentina de alto nivel.
Dios quiera no nos venga otra revolución destrozadora y mate lo que tantos años de esfuerzos han sido necesarios para buscar el camino del progreso por las investigaciones científicas.
Así lo comprendió el General Perón; supo apostar, tomando la iniciativa de la creación y los costos de los posibles riesgos.
El libro más vendido escrito para mostrar al mundo al “embaucador” y el “fiasco” de la Isla Huemul, es de un físico muy promocionado por esa obra, a la que dedicó 8 años de trabajo, y logró varias traducciones para el exterior.
En internet tiene decenas de sitios propios y ajenos desde antes de la publicación del libro y otros diciendo dónde puede comprarse un ejemplar y su precio en distintas monedas.
Ahora otros escribirán sobre la “sonofusión” y también deberán hablar de Ronald Richter como un científico precursor.
Tampoco deberá olvidarse esta vez elogiosamente a quien fuera su mecenas argentino.
EO/
N&P: El Correo-e del autor es Enrique Oliva eoliva@fibertel.com.ar
*Kurt Waldemar Tank (24 de febrero de 1898 - Munich, 5 de junio de 1983) fue un notable ingeniero aeronáutico y piloto de pruebas alemán, que dirigió el departamento de diseño de Focke-Wulf entre 1931 y 1945.
Diseñó muchos aparatos usados por los alemanes durante la II Guerra Mundial, incluido el Focke-Wulf Fw 190.
El avión argentino I.Ae. 33 Pulqui II también debe su invención al ingeniero Kurt Waldemar Tank.
Antes de trabajar para Focke-Wulf, Tank estaba en la Albatros Flugzeugwerke hasta su quiebra en 1929, momento en el que la mayor parte de sus ingenieros se fueron a Focke-Wulf y los restantes a Arado Flugzeugwerke.
Tank comenzó su trabajo en la nueva compañía con el diseño del Fw 44, que fue el primer éxito comercial de la Focke-Wulf.
Fue el comienzo de un floreciente crecimiento de la empresa en los años que el país se estaba preparando para la guerra.
El Fw 190 Würger (pájaro carnicero), uno de los principales caballos de batalla de la Luftwaffe, fue producido entre 1939 y 1945.
Durante la guerra, Tank fue distinguido por su trabajo, y en 1943 se le dio una plaza como profesor en la escuela técnica de Brunswick.
En 1944, el Ministerio del Aire decició que el próximo caza debía llevar en su denominación el nombre de su diseñador.
De modo que los próximos diseños de Tank llevarían en su nombre el prefijo Ta en vez de Fw.
De estos nuevos diseños, el más notable fue el Ta 152, una continuación del proyecto del Fw 190.
Este caza era algo mayor que su predecesor, tenía la proa alargada, alas más largas y una distribución diferente del armamento .
El mismo Tank fue capaz de escapar de un escuadrón de P-51 Mustang que lo sorprendió durante una prueba de vuelo.
Estaba pensado para enfrentarse a las formaciones de bombarderos que arrasaban Alemania.
Otra de sus excepcionales creaciones fue el Ta 154 Moskito, similar a su homólogo británico, concebido como Zerstörer (caza pesado) y Nachtjäger (caza nocturno) de excelentes prestaciones, de no ser por la utilización de un adhesivo improvisado en la estructura del avión, que lo condenó a no ser producido en serie.
Al finalizar la guerra viajó a Latinoamérica, como muchos otros expertos y técnicos alemanes.
El Gobierno de Argentina le ofreció un puesto en el Instituto Aerotécnico de Córdoba, donde comenzó a trabajar con el sobrenombre de Pedro Matthies.
De instituto pasaria posteriormente a la Fábrica Militar de Aviones de Argentina, y fue allí donde Tank diseñó el IAe Pulqui II a partir de uno de sus diseños anteriores: el Ta 183.
El Ta 183 no llegó a entrar en combate, pero era un caza a reacción monomotor armado con 4 cañones de 30 mm.
Se dice que en el diseño del Ta 183 se inspiraron los rusos, con planos capturados y guardados en secreto, para la construcción del MiG-15.
De todas maneras, el proyecto del IAe Pulqui II no tuvo mucho éxito, ya que los alemanes tuvieron que irse cuando el gobierno de Perón cayó en 1955, y de esta manera no entró en servicio.
Aunque muchos miembros de su equipo se trasladaron a los Estados Unidos, Tank optó por irse a la India. Allí trabajó para Hindustan Aeronautics diseñando el Hindustan Marut, primer cazabombardero militar construido por ese país. El primer prototipo voló en 1961, siendo retirado definitivamente del servicio activo en 1985. Finalmente, en los años 1970 volvió a Alemania y se estableció en Berlín, donde viviría el resto de sus días.
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