jueves, 25 de septiembre de 2008

El Emirato pampeano y Petroquímica Comodoro Rivadavia

por Héctor E. Gómez*

La República Argentina es un país territorialmente grande con una población comparativamente reducida, somos autosuficientes en materia alimentaria y grandes exportadores de granos y carnes, aunque una porción importante de nuestra población sufre la enfermedad del hambre. En materia energética éramos también autosuficientes y con un futuro de seguridad mientras siguiéramos haciendo bien las cosas. ¿Qué debíamos hacer bien? Cuidar los recursos energéticos, o sea no convertirnos en un país exportador de petróleo y gas, planificar la explotación racional de los yacimientos, continuar con una política de exploración, diversificar el suministro energético recurriendo a fuentes alternativas (nuclear, hidroelectricidad, energía eólica, etc.), instalar una política de uso racional y ahorro energético que incluyera desde mejorar el sistema de transporte público hasta estimular la construcción de viviendas de bajo consumo de energía.

El país, desde los noventa, recorre un camino exactamente inverso al descripto, malvendimos todas las fuentes energéticas, nos transformamos por algunos años en exportadores y hasta cuando reformamos la Constitución Nacional incorporamos la propiedad del subsuelo para las provincias. Resultado de esa política es la destrucción del sistema energético, pérdida de la renta, agotamiento de los recursos, ausencia de inversión en infraestructura, decadencia del ferrocarril, imposibilidad de articular una política nacional en energía. Hoy somos apenas un despojo de lo que éramos, nuestro horizonte de autosuficiencia en petróleo y gas concluirá en pocos años, y ya estamos comenzando a vivir la penuria: actualmente es un problema garantizar la existencia de combustibles líquidos en los surtidores.

A nuestros políticos, de probado pensamiento a corto plazo, no les interesa el tema, por eso no existe una política nacional de planificación para los próximos 5, 10 o 20 años. Para agravar el problema energético la provincialización de los recursos ejerce un papel decididamente negativo para los intereses del conjunto, es decir el país; hoy tenemos 10 pequeños emiratos petroleros (las provincias) que lo único que los preocupa es que las empresas petroleras de sus territorios bombeen lo que puedan de sus yacimientos, para hacer la caja que les permita pasar el momento, y cuando llegue el diluvio… ya se verá. Es virtualmente imposible esbozar una política petrolera nacional cuando los recursos están repartidos en 10 emiratos subdesarrollados. Gracias Menem, Dromi, Cristina, Kirchner, Matzkin, etc.

La negociación con Petroquímica Comodoro Rivadavia es un claro ejemplo de la realidad del negocio petrolero en Argentina; si bien el acuerdo es mucho mejor que los realizados en otras provincias, reconoce los límites de carecer de una política energética nacional. Cada provincia arregla con las compañías que operan en su territorio, y sus acuerdos tienen poco que ver con la conveniencia nacional. Debemos reconocer que, si bien la negociación pampeana es mucho más conveniente que las firmadas en otras provincias, no es lo que debería hacerse, aunque posiblemente sea lo mejor que se podía acordar dentro del sistema actual.

Debemos destacar la amplitud de mira del gobernador Jorge, que decidió darle oportunidad al parlamento provincial para participar en la negociación; así el conjunto de los diputados (participaron todos los partidos con representación parlamentaria) lograron un acuerdo mas ventajoso que el que deseaba la empresa. Por empezar no se amplió el período de locación de servicios, no se transformó el contrato en concesión y se logró un monto de regalía inédito para el país. Es un mejor acuerdo, pero repito, no es el que necesitamos.

A la provincia y al país les conviene que la propiedad y la renta petrolífera sean totalmente de los argentinos. La verdadera solución es retrotraer la política antinacional que impuso el peronismo de los noventa y volver a la empresa pública que, con los debidos resguardos, maneje eficientemente con un criterio argentino estos recursos estratégicos. Así lo entendió Yrigoyen al fundar YPF, el general Mosconi como su gran organizador y presidente, y Don Arturo Illia al revocar los contratos de Frondizi. Este es el camino marcado por nuestra historia y por los intereses nacionales.

*Ingeniero agrónomo, miembro del Morelp-Moreno.
Publicado en el diario “La Arena”, 14-09-2008.

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