martes, 16 de septiembre de 2008

La Patria Grande

16/IX/08
Enrique Oliva
La Patria Grande soñada por nuestros
visionarios libertadores, estando en real
peligro, ha dado un resonante paso en unidad. La
cumbre de ayer en Santiago de Chile, otorgó a Evo
Morales un claro respaldo, para asegurar la
continuidad institucional. No cabía otra
alternativa cuando el mandatario de Bolivia hace
pocas semanas triunfó en un referendum
confirmatorio con el 67 % de los votos de su pueblo.
La cumbre ha actuado con firmeza, sin
la acostumbrada participación de potencias
paternalistas ni la intervención de organismos
altisonantes, demostradamente incapaces para
brindar paz y justicia, como Naciones Unidas y
OEA. Tampoco se recurrió a “facilitadores” foráneos.
En cinco horas de discretas
deliberaciones en el Palacio de La Moneda, se
escribió una página histórica sin precedentes, no
obstante que la prensa parece no haber advertido
su relevancia como para dedicarle el principal
título de tapa, luego de acreditar más de 300
periodistas. Algunos de estos, dieron su propio
espectáculo al darse golpes y empujones entre si,
llegando a poner en peligro de una caída al piso de nuestra presidenta.

Acuerdos consensuados
Lo más importante consistió en dar un
fuerte y expreso respaldo sin retaceos a la
legitimidad de Evo Morales como presidente y
condenar cualquier intento de golpe civil, que no sería reconocido.
Una comisión se formará para facilitar
el trabajo de una “Mesa de Diálogo” en Bolivia
para arrimar propuestas de acuerdos con los
sectores interesados. Otra comisión investigará
los hechos sangrientos de Pando para deslindar
responsabilidades, cuando la central sindical
denuncia 30 muertos y unos 200 desaparecidos.
Asimismo la Cumbre decidió otorgar “un apoyo
existencial”, hasta con recursos humanos. Pero
aclarando que no se tomará ninguna determinación
sin pedido expreso de Evo Morales.
No se nombró en la “Declaración de La
Moneda” a los Estados Unidos ni a la venida al
Atlántico Sur de la Cuarta Flota, pese a la
reiterada propuesta de Hugo Chávez. Este declaró
a la prensa: “en Bolivia está en marcha una
conspiración facturada y dirigida por el imperio
norteamericano, tal como ocurrió aquí en Chile en
1973”, en una directa referencia al golpe del general Pinochet.

Lecciones de la Cumbre
Solo podemos ponderar y esperanzarnos
en la necesidad de nuevos pasos en caliente,
luego del dado en Santiago de Chile. Hay mucho
que hacer con esa unidad evidenciada en total
independencia. Si en el mundo se construyen
alianzas para enfrentar tantos desafíos creados
en los últimos años a ritmo acelerado, los
suramericanos no podemos dejar de expresarnos por
una voz común, cuando peligran tradiciones y
valores también comunes. La prueba está a la
vista. Si Europa crea su unidad con 27 estados,
paralelamente asumió el pandemonio de 24 idiomas
distintos, con un centenar de dialectos y docenas
de credos religiosos, sectas y etnias. En cambio,
Sudamérica conserva, y debe defender, su
cristianismo mayoritario y lengua única. Todo
ello, sin dejar de lado los problemas de la
carencia de recursos naturales casi agotados en
el viejo mundo, realidad que los impulsa
lógicamente al exterior para lograr sus vitales abastecimientos.
Es casi milagroso en esta época que
todos sus gobiernos son elegidos en democracia en
Suramérica y, aunque puedan poseer ciertas
imperfecciones, siempre existen posibilidades de mejorarlas en paz.
No podríamos soportar otra vez, sin
reaccionar, que grupos privilegiados repitan el
imponerse a sangre y fuego sobre la voluntad
ciudadana del altiplano, asaltando al corazón de
Suramérica utilizando sicarios represores. Y
linchando a sus mandatarios populares. ¿O no?
Intereses inconfesable exteriores han
vuelto a siniestros métodos para dividir nuestros
territorios subcontinentales creando
secesionismos para gobernarnos desde directorios
multinacionales o comandos militares de países
lejanos. Si observamos lo provocado en la ex
Yugoeslavia, veremos que ese país, más o menos
con la misma superficie que nuestra Provincia de
Buenos Aires, ha terminado dividida en cinco
repúblicas enfrentadas entre si, siendo la última
la mayoritariamente islámica de Kosovo.
Si nosotros no reforzamos la unidad,
nos aplastarán por separado, uno a uno. Si no
actuamos en conjunto, vendrán por nosotros cuando
se les antoje. Quizás ya esté en ese plan la “pacífica” Cuarta Flota.
El pueblo de Bolivia, el más pobre de
Suramérica siendo de siempre rico en recursos
naturales, ha sufrido la explotación de
multinacionales y políticos corruptos, con
cipayos locales. Pero los fracasos de tantas
rebeliones contra la injusticia padecida por
siglos, no ha castrado la esperanza renacida que hoy está amenazada.
Hoy el único compromiso ineludible del
subcontinente es el patriotismo suramericano. No hay otra.

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