sábado, 3 de noviembre de 2007

ONG truchas: La iglesia Universal

Una organización no gubernamental (ONG) es una entidad de carácter privado, con fines y objetivos definidos por sus integrantes, creada independientemente de los gobiernos locales, regionales y nacionales, así como también de los organismos internacionales. Las ONG adoptan cinco figuras jurídicas, reconocidas mundialmente: organización civil, fundación, sociedad de fomento, sindicato y cooperativa. Sus objetivos básicos son la ayuda comunitaria, y la asistencia dentro de la comunidad elegida. Los trabajadores y directivos de las ONG brindan su tiempo en forma gratuita y voluntaria, y para evitar que esto no se cumpla, se someten a exhaustivos exámenes psicológicos y test de personalidad, previos a su ingreso a la entidad.

La ayuda sin fines de lucro, el voluntariado, y la contención económica confeccionan un mapa perfecto que liga a las ONG con un conjunto de acciones positivas para la sociedad. Sin embargo, en más de un expediente se recitan cientos de irregularidades penadas por la ley, pero que conviven naturalmente en el universo de la ayuda desinteresada. La Iglesia Univesal del Reino de Dios PRESENTACION fue denunciada por ochenta ex pastores por no cancelar sus salarios ni las cotizaciones legales respectivas. La demanda incluye indemnización por falta de pagos para cubrir el costo de seguridad social, compensación por falta de aviso previo en los despidos, fondos de garantía, horas extraordinarias, vacaciones vencidas y hasta un adicional de publicidad, por haber hecho proselitismo.

La IURD es evangelista, pero el Obispo Macedo incorporó un anexo a los principios doctrinales: la lucha contra los demonios y la teología de la prosperidad.

Los representantes de la Iglesia católica prefieren no opinar acerca de las actividades de la IURD, aunque siempre hay excpeciones. Julio Malla, cura radicado en Necochea sentencia “Una vez escuche que un pastor decía: “dios necesita cien dólares, quien tiene cien para dios”.

Todo está preparado para la charla liberadora del mal programada los miércoles por la tarde. El piso brillante, la música tenue pero constante, generan un escenario ideal para que los pastores entren en calor leyendo mientras caminan lentamente entre la gente ansiosa.

La IURD posee un cronograma semanal de charlas, que duran entre dos y tres horas, a las que asisten en promedio más de cien fieles. A los organizadores no se les escapa ningún detalle, y mucho menos a los tres hombres vestidos de negro que controlan el ingreso de las personas; resulta imposible no vinular esta imagen con la de un patovica en la puerta de cualquier boliche

Uno de los principio doctrinales que pregonan los obispos dictamina que Si quieres salir de la miseria, si quieres obtener un empleo, si quieres sanarte de una enfermedad debes aportar tu diezmo.

La posibilidad mágica de sanar que propone la IURD se evidencia en cada uno de sus preceptos.“Lo cuestionable de esta iglesia surge de su slogan: “pare de sufrir” Ni siquiera en la puerta de un consultorio se podría creer eso, ya que el sufrimiento es parte de la condición humana” , comenta Juan Manuel Gutierrez, cura católico desde hace más de veinte años.

Promesas con justificaciones místicas, castigos con tinte diabólico, y la puesta en marcha de un shopping religioso en donde se puede adquirir desde piedras de la tumba de Jesús hasta el aceite de Israel. El mundo de la IURD supera fronteras y creencias; después de que se comprobara mediante una investigación televisiva en el 2003 que el aceite de Israel era aceite de oliva traído desde Israel, el descenso en la cantidad de participantes sólo fue de un 3%.

Otro de los principios afirma: Si no aportas tu diezmo, el dinero va desapareciendo porque el demonio devorador ha entrado

El diezmo es una figura histórica, pero en la IURD todo sufre transformaciones impredecibles . “Generan dependencia emocional porque trabajan con sistemas de contención emocional de origen psicológico y de marketing” sentencia Julio Malla.

Para participar de cualquiera de las charlas, la IURD no cobra entrada, aunque no se rehúsan a aceptar donaciones. Sin embargo, cuando el fervor del obispo y la fe de los creyentes se unen, surgen relaciones y reacciones cargadas de fe, donde el protagonista es el dinero que pasa de mano en mano, casi como si tuviera vida propia.

Acá no te cobran nada, la gente hace donaciones y me dan ropa y comida todas las semanas; cuando empecé a venir estaba en la calle y hasta sin pelo” asegura Lucia , una creyente que visita la Iglesia todos los días en busca de lo que Dios le dona.

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