Las entidades que suscribieron el llamado a un "pacto nacional" fueron: la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), la Asociación de Bancos de Argentina (ABA), Bolsa de Cereales, Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara Argentina de Comercio (CAC).
También firmaron la Cámara Argentina de Supermercados, la Cámara Argentina de Shoppings Centers, el Capítulo Argentino del Consejo Empresario de América Latina (CEAL), el Consejo Empresario Argentino (CEA), la Coordinadora de Productos Alimenticios (COPAL), el Instituto para el Desarrollo Argentino (IDEA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA).
"El Estado nacional, las provincias y los municipios —cuyo nivel de gasto ha crecido significativamente en los últimos años— son los principales responsables de que nuestro país, en lugar de crecer, haya comenzado a retroceder, achicando al sector privado", destacaron los empresarios.
TERMINO EL FESTIVAL DE LA CELEBRE PIANISTA ARGENTINA
Martha Argerich se despidió de Buenos Aires a sala llena
Quiso tocar con sus amigos en público y se dio el gusto. Durante toda una semana, la célebre pianista argentina Martha Argerich consiguió hacer del Teatro Colón el living de su casa. Allí se dedicó a recibir día a día a un conjunto notable de músicos de diversos países que ofrecieron conciertos memorables. Anoche fue el cierre de lujo y la música de Chaikovski, de las manos de Argerich, fue el regalo final para el público.
Durante la semana, artistas como los argentinos Eduardo Delgado, Karin Lechner y Eduardo Hubert, la venezolana Graciela Montero, la cubana Zenaida Mantafugás y el suizo Geza Hossu Legocky iluminaron las noches porteñas de música y, junto con los músicos de la Camerata Bariloche y la Orquesta Académica del Colón, le dieron cabal sentido a lo que se llamó Festival Martha Argerich. Por sus partituras desfilaron Chopin, Guastavino, Piazzolla, Gluck y Schumann, entre otros.
El encuentro comenzó el sábado pasado y tuvo entre sus picos más altos el "maratón" del jueves (Ver Suplemento Espectáculos), en la que desde las dos de la tarde y hasta las 11 de la noche los músicos se turnaron para tocar, como en una suerte de festejo familiar. El porqué de ese encuentro íntimo vuelto público lo dio la propia pianista cuando llegó al país. "Me interesa la idea de festivales no tan oficiales como Salzburgo o Edimburgo, aunque debo admitir que últimamente se están volviendo más democráticos", reconoció.
Durante una conferencia de prensa, Argerich advirtió que la idea de este tipo de reuniones o fiestas musicales no era solo suya, sino compartida por varios amigos músicos de cámara. "Ivry Gitlis comenzó a hacer estos conciertos en el sur de Francia; luego los seguimos en Zurich y Pescara. Mi hermano había estado en Pescara y me dijo: ''¿por qué hacerlo en todas partes y no en la Argentina?'' Este tipo de festival puede refrescar el ambiente", concluyó.
Anoche, con una sala colmada, con hombres y mujeres de pie y hasta sentados en el piso del Colón, fue la despedida. El concierto comenzó con la obra Huapango, de José Pablo Mancayo, con la Orquesta del Teatro Colón sobre el escenario, dirigida por Pedro Ignacio Calderón. Luego llegó la hora del primer Chaikovski de la noche: con el maestro israelí Ivry Gitlis en violín, el Concierto n° 1 en re mayor para violín y orquesta, Opus 35, encontró su intérprete ideal.
Finalmente, Martha Argerich y su versión del Concierto n° 1 en si bemol para piano y orquesta. Aplaudida, disfrutada y celebrada por el público, la pianista prodigio, la misma que debutó a los 8 años animándose con Mozart y que se fue del país en 1955; la gran artista que desde 1965 está en la cima de la música del mundo, se despidió de Buenos Aires, a donde vuelve —para felicidad de sus devotos— cada vez con mayor frecuencia.
18/11/2001
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