lunes, 17 de diciembre de 2007

TP del delito en recoleta 2006

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES


Materia: Teoría y práctica de la Comunicación II

Cátedra: Stella Martini

Profesora de práctico: Gabriela Costanzo

Comisión: 06

Integrantes del Equipo:

BORRELLI, JUAN PABLO - DNI: 31.433.096

PERCIVAL, DAMIEN GEORGE - DNI:92.719.816

WETZEL, JONATAN - DNI: 31.447.040


Fecha de Entrega: 23 de junio de 2006

Delito, inseguridad y los medios de comunicación en el barrio de la Recoleta

“(...) el delincuente común, el actor habitual en las secciones policiales, es más ‘malo’ y esta resueltamente ubicado en los márgenes de la sociedad. No existe de ninguna manera estereotipos del delincuente por corrupción (...)”
Stella Martini

INTRODUCCIÓN

La toma de decisión para empezar a encarar la problemática del delito surge en el año 1987 tomando como modelo el programa de prevención del delito (PPD) de Barcelona, España. Pero a partir de la crisis Argentina del 2001, el PPD se consolida como problemática en la agenda del CGP.
A partir de allí todo se fue acentuando en el imaginario haciendo visible la fragmentación social, creando nuevos actores y expresiones, como el cartonero, cacerolazo, secuestros express, y demás.
Esta investigación tratará de entender la problemática del delito en el barrio de la Recoleta. Se centralizará en el CGP 2 norte en donde se encuentra una delegación del Programa de Prevención del Delito (PPD) que depende del Ministerio de Seguridad y Justicia del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El señor Cesar González (el cual accedió a una entrevista que se adjunta en el anexo), se encarga de coordinar las charlas que tratan los temas que mas preocupan a los vecinos del barrio. Entre ellos: arrebatos, robos a edificios y automotores, venta de drogas a chicos de colegios de la zona, etc.
Otra de las funciones del PPD es la de ser el nexo entre el vecino y la policía , debido a que muchos de los damnificados no confían en que su reclamo pueda ser escuchado por la institución policial, aunque desde esa dirección se recomienda que igualmente hagan la denuncia. Este plan incluso cuenta con su propio mapa del delito.
“Siempre acá pido que se haga la denuncia, porque sin denuncia no hay delito. Puede existir en nuestro mapa del delito de vecinos de estas asambleas, pero a veces no es tan preciso” , señala el señor González.
A su vez, el Centro de Gestión y Participación, zona 2 norte cuenta con un Consejo Consultivo Honorario del cual se desprenden siete comisiones, entre las que se encuentra la Comisión de Seguridad, que se reúne los lunes a las 20 horas en la calle Beruti 3325. De los miembros de esta comisión se obtuvieron las entrevistas que sirvieron de material para realizar este trabajo.


MARCO TEORICO

Para realizar el siguiente trabajo se usaron distintas teorías. A continuación se detallaran algunas teorías con sus respectivos conceptos.
Se tomará al teórico italiano Antonio Gramsci utilizando sus nociones de sentido común (Gramsci, 1949) (como la percepción que los vecinos de Recoleta tienen con respecto a la situación de inseguridad en el barrio y las prácticas de prevención que esto origina) y cultura hegemónica (Alabarces, 1994: 23) y culturas populares (Alabarces, 1994: 24) (ya que las estigmatizaciones, las denuncias y el sentido común que se manejan muestran la forma de inferir en el pensamiento y decisiones de las personas); de la teoría goffmaniana, los conceptos de estigma (Goffman, 1963: 13) (como se identifica y se construye al “cartonero”, al desocupado sin hogar, etc., y se lo menosprecia por no contar con los atributos socioeconómicos del barrio) y la noción de actor (Goffman, 1963: 1). También se utilizará el texto de Stella Martini “La sociedad y sus imaginarios” (Martini, 2003) tomando la situación de crisis del país a partir del 2001 y de cómo los vecinos representan el lugar en que viven, los conflictos, los actores que intervienen en la interacción cotidiana, etc.; Silvina Manguía sobre las construcciones de las noticias de delitos cometidos por menores de edad, (Manguía, 2004) mostrando como la prensa grafica criminaliza a los menores; de Esther Madriz se tomará la concepción de victima ideal (Madriz, 2001) y como se muestra esto en el barrio de la Recoleta.
Tanto las entrevistas como la teoría utilizada servirán de material para corroborar o refutar la hipótesis de que los vecinos del barrio de Recoleta tienen miedo a ser robados y como éste miedo es reforzado en el imaginario social mediante los medios masivos de comunicación.



LA PROBLEMÁTICA DE LA INSEGURIDAD

En el barrio de la Recoleta.

Citando a Stella Martini, va a decir que “ la crisis activa de modo más fuerte el mecanismo de los imaginarios sociales que remiten a la posibilidad de la plena vigencia de los derechos ciudadanos.”(Martini, 2003: 2)
Cuando se realizaron las entrevistas, muchos vecinos que participan del CGP 2 norte remarcaron su derecho ciudadano de tener una rápida y eficaz respuesta a sus reclamos de inseguridad por ser “contribuyentes no morosos”. Analizando esta afirmación se puede ver que lo que realmente están haciendo es diferenciarse de aquellos que no pagan sus impuestos (cartoneros, okupas, etc) y que por eso “tienen” mas derechos ciudadanos ante la ley.
Muchos vecinos, con esta distinción entre contribuyente y no contribuyente tienden a estigmatizarlos, tildándolos de delincuentes, vagos, y/o potencial peligro para el barrio. Uno de los vecinos entrevistados dijo:
“Yo creo que es una barbaridad la inseguridad en esta zona, ya que siendo una de las zonas con impuestos mas altos de la Capital Federal, tendría que estar simplemente un poco mas segura la situación que en otros lugares. Además, yo personalmente tengo todos los impuestos al día, con lo cual el Estado debe cumplir con lo que debe. Estudios,. buena imagen… a las personas con menos recursos que por ahí pueden ser víctimas de malos tratos, por una cuestión de miedo de la gente hacia ellos, ya que el aspecto es similar al efecto de la delincuencia”.
Según Erving Goffman, para reproducir el sistema, el esquema normativo hegemónico promueve determinados atributos de los grupos sociales, y desaprueba otros, trazando así el camino hacia el sentido común (Gramsci, 1949), camino que idealmente pueden y deben recorrer todos los miembros de una sociedad. Con esta tarea se prueba ciertas identidades en las cuales se deposita todo lo vergonzante, lo que no corresponde al deber ser (en nuestro caso correspondería al individuo que pertenece al barrio y que reúne ciertos requisitos socioeconómicos). Siguiendo a Goffman, “(...) la teoría del estigma es una ideología que pretende explicar la inferioridad del estigmatizado y dar cuenta del peligro que representa esa persona(...) para la clase social”. (Goffman, 1963: 15)
Los individuos del barrio establecen un sentido de pertenencia al calificar al delincuente no como vecino de la zona, sino como exterior al mismo y así construyen un “nosotros” con respecto a un “otro”.
También, algo que se destacó fue la poca participación de jóvenes en las charlas. Esto le crea al CGP 2 norte la necesidad de encarar futuros estudios acerca de la baja participación de estos en las problemáticas del barrio, incluyendo la del delito. Por otro lado, las denuncias de los vecinos se basan en casos individuales antes que en problemáticas colectivas, y esto hace que se contribuya poco a solucionar el problema de la inseguridad y el delito. Citando al liberal Frederick Von Hayek en su libro “Camino de servidumbre” va a decir que “(...) la limitación de nuestras facultades imaginativas solo permite incluir en nuestra escala de valores un sector de las necesidades de la sociedad entera, y que, hablando estrictamente, como solo las mentes individuales pueden existir escalas de valores, no hay sino escalas parciales, escalas que son inevitablemente diferentes y a menudo contradictorias entre si. De esto el individualista concluye que debe dejarse a cada individuo, dentro de limites definidos, seguir sus propios valores y preferencias antes que los de otro cualquiera, que el sistema de fines del individuo debe ser supremo dentro de estas esferas y no estar sujeto al dictado de los demás.”(Von Hayek, 1944: 91)
Otra de las temáticas que llamó la atención, pero esta vez por no presentarse como problemática fue la de los cartoneros, actores que se hicieron protagonistas luego del estallido social del 2001. Como remarcaron Luis Sanjurjo y Manuel Trufó en “Ampliación del campo de batalla. La construcción discursiva de la subjetividad ‘cartoneros’ en la disputa por el espacio publico” (Sanjurjo y Trufó, 2004) analizando el periodo 2002-2004, los cartoneros son vistos como “invasores” del espacio público. Parafraseando a estos autores, van a decir que “A partir de la descripción de sus comportamientos en el espacio público, de la postulación de un cierto tipo de relación con el patrimonio urbano y la utilización de la metáfora de la invasión, se adjudica a los cartoneros una subjetividad extraña, radicalmente ‘otra’. Provenientes de un lugar misterioso (un afuera de la ciudad más o menos difuso) en el cual la relación sujeto-espacio parece darse de otra manera, estos cuerpos no solo están incapacitados para disfrutar del espacio público, sino que impiden a los ‘normales’ realizar los usos del espacio que la norma prescribe, el principal de los cuales parece ser la circulación. En ciertos planteos se reconoce el derecho de los cartoneros a gozar del espacio público, pero este derecho queda en segundo plano, supeditado a su incapacidad para saber usarlo.” (Sanjurjo y Trufó, 2004: 7)
Hoy en día no son vistos como delincuentes en el barrio ya que se fue naturalizando la presencia de ellos en la vía pública. Uno de los entrevistados (coincidiendo con la mayoría de las personas a las que se les consultó al respecto) remarcó que no se los ve como posible peligro; ya que lo único que hacen es tratar de ganarse unos pesos para comer.
“Yo a los cartoneros, en un 98 %, como comúnmente se dice es gente que viene a buscarse el puchero diario. Junta los diarios para ganarse unos pesos. Acá hay gente que viene a robar pero no el cartonero en sí. Esta bien... la gente de esta zona que es de clase alta le da un poco de pudor, pero lo respeta.”
Según esta afirmación, la delincuencia no vendría por parte de los cartoneros sino por gente que se dedica de lleno al delito. Coincidiendo con Sanjurjo y Trufó, los cartoneros lo único que hacen es provocar incomodidad a los vecinos por su presencia, pero no como posible amenaza delictiva. Incluso el coordinador del CGP, el señor González enfatizó que “a veces se ayuda a alguna gente que esta pidiendo, que se estaciona provisionalmente acá. Y se dan cuenta de los que son profesionales, que no son necesitados realmente.”
Por otro lado, los asentamientos pueden ser peligrosos, porque se podrían refugiar los delincuentes, pero sólo mencionan dos situaciones de ocupación: uno es en una casa de la calle Sánchez de Bustamante y Pacheco de Melo. El otro es el viejo sanatorio del Valle.
Ahora bien, ¿quiénes serian entonces los peligrosos y de donde vendrían? Según los vecinos, en general es gente de afuera que sabe de la buena situación económica del barrio. Son gente que vive en villas y asentamientos precarios, u otros barrio pero fuera de Recoleta.
El CGP 2 norte tiene en su pagina web confeccionado un “sendero seguro” con un mapa en donde indica la zona menos insegura del barrio. Este sendero comprendería el área formado por las calles Arenales, Laprida, Paraguay y Ecuador.
Según fuentes oficiales (el Sistema Unificado de Registros Criminales, Ministerio de Justicia, Seguridad y DD. HH.), los delitos que mas se cometieron en el barrio de la Recoleta en los últimos tiempos han sido el hurto en general con un 37,57%, seguido por el de robo en general con un 34,35% y por último el de robo a mano armada en general con un 17,35%. Los índices de delitos por violación, homicidios, secuestros y piratas del asfalto son muy bajos.
Con respecto a esto, uno de los entrevistados dijo lo siguiente: “Los delitos más frecuentes son los arrebatos en la calle, que son delitos que muy poca gente los puede percibir. No sucede así con los delitos con las motos, los coches de alto valor. Lo que si es una problemática es el robo en los semáforos. Trabajan de una forma que es difícil detectarlos.”
Otro de los entrevistados comentó que: “En el barrio, los robos a establecimientos en especial locutorios cibers , porque a altas horas de la noche hay poca gente. Aparte estos establecimientos tienen un gran flujo de dinero diario y por eso la facilidad para atacar a estas personas. También se han dado aquí robo a camiones y repartidores de productos. Hay bandas ya establecidas que conocen las frecuencias de los camiones y por ende cuando dejan un pedido y lo cobran, los asaltan. Otros robos más comunes son los que hacen gente más joven, gente menor de edad, que son el arranchar cosas como el hurto de carteras o bienes que lleva normalmente la gente consigo.”
Estas declaraciones coinciden con la problemática que muchos de los entrevistados dijeron que son las más importantes, pero a pesar de ello, el diario La Nación del día Domingo 11 de Junio del 2006 enfatizó que las denuncias más comunes de los vecinos en el CGP 2 norte son “robos a domicilios y menores que deambulan por la vía pública.” ¿Qué quiere decir el diario cuando menciona a menores que deambulan en la vía pública?
Según Silvina Manguía “las construcciones de las noticias de delitos cometidos por menores de edad publicadas en la prensa gráfica, (...) presentan un mundo altamente caótico, ‘inseguro’ y solo posible para quienes puedan ‘protegerse’ en barrios cerrados o a través de empresas de seguridad las 24 horas” (Manguía, 2004: 7). Es decir, siguiendo a la autora podemos decir que el diario criminaliza la juventud por el solo hecho de ser menor de edad sin constatar que estén o hayan hecho alguna fechoría. Al ser un barrio de gente mayoritariamente adulta y conservadora, se ve de modo despectivo esta circulación por la vía pública.
“Los robos a ancianos se hicieron más visibles a partir del año 2004 en la zona de Recoleta y no se les prestó mucha atención (...). Muchos abuelos son asaltados cuando van a los bancos a cobrar su jubilación o también esta el caso que cuando iban a protestar a Plaza de Mayo porque el banco se había quedado con sus ahorros en el corralito. También cuando van a sacar algún dinero que viene del extranjero. Muchos dicen que los que les roban no lo conocían. Pasa que ahora con el tema de los celulares te marcan muy fácilmente.”, según palabras de uno de los entrevistados. Lo que se destaca de esta cita es que la delincuencia ataca a los sectores más vulnerables de la sociedad, como por ejemplo los abuelos.
Esther Madriz explica bien esta situación al decir que “(...) la idea de la victima ideal es la persona inocente que es robada, asaltada, golpeada o muerta pero a la que no se puede culpar de su desgracia. En nuestra cultura hay varias narraciones que revelan imágenes populares de la victima ideal. Un ejemplo es el de la anciana, que a cargo de su hermana enferma, sale en pleno día para ir al banco a sacar dinero para comprar medicinas y es asaltada por un delincuente (...)” (Madriz, 2001: 107).


A nivel Nacional.

Comparando la problemática de la delincuencia entre el barrio de la Recoleta y a nivel nacional, los índices de delitos muestran que en la Argentina el principal problema es el robo, seguido por el hurto, el hurto de automotor, y en menor proporción robo de automotor, violaciones, homicidios, etc. En Recoleta, solamente se intercambian las posiciones entre el hurto, seguido por robo. Los demás delitos quedan en el mismo orden.
Esto demuestra que la problemática es no solo barrial, sino también a nivel nacional, en donde la inseguridad afecta en mayor o menor medida a todos los argentinos. Los medios de comunicación del interior del país hacen referencia a medios de Capital Federal, retomando las problemáticas de la inseguridad de esta ciudad trasmitiendo la misma sensación de inseguridad, que no siempre se corresponde con lo que sucede en las distintas provincias.


LA DELINCUENCIA, EL ESTADO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACION

Pablo Alabarces citando a Antonio Gramsci, va a decir que “(...) la dominación es la imposición del exterior de una determinada relación, imposición que da cuenta con resistencia expíicita y solo puede mantenerse con el aparato represivo.” (Alabarces, 1994: 23).
Para que el régimen funcione, el Estado establece un sistema penal, y lo va a caracterizar como un conjunto de agencias que coinciden en la cuestión criminal. Alguna de estas agencias son exclusivamente penales (policía, servicio penitenciario, tribunales penales, seguridad, etc.), otras son agencias políticas como el ejecutivo y el legislativo que se encargan de establecer la hegemonía (Alabarces, 1994: 23) a través del consenso (Alabarces, 1994: 23); unas que sirven de reproducción ideológica para fortalecerlo (universidades, facultades, academias), y por último el gran aparato de propaganda sin el que no podría subsistir este sistema, o sea, las agencias de comunicación masiva (de prensa, de radio, de televisión, etc.).
Siguiendo con Alabarces, el cual cita a Jesús Martín Barbero va a decir que: “la hegemonía es el proceso de dominación social ya no como imposición desde un exterior y sin sujetos, sino como un proceso en el que una clase hegemoniza en la medida en que representa intereses que también reconocen de alguna manera como suyos las clases subalternas.” (Alabarces, 1994: 23).
El sistema penal es establecido desde la clase hegemónica para crear consenso en la sociedad y así imponer sus sentidos de clase al resto de la población. Pero para esto necesita a los medios de comunicación para que naturalice los sentidos impuestos por la clase dirigente. Es interesante ver que cuando se realizaron las entrevistas, solo uno de los entrevistados remarcó los delitos de guante blanco.
“Otra cosa que quiero resaltar es que no son los únicos que roban la gente que tiene cara sucia. Roba la gente de guante blanco que tiene saco y corbata y que tiene perfume de 200 dólares.”
O sea, se criminaliza a las clases bajas y no se tiene en cuenta a causa de este fenómeno delitos que pasan desapercibidos, como las defraudaciones impositivas, estafas públicas y privadas, malversación de fondos públicos, utilización de las agencias de inteligencia para provecho de clase, etc. Muchos de estos delitos son mostrados por la prensa sin que se haga un seguimiento en el tiempo, incluso otros ni siquiera son mencionados. Pero sí se acentúa de manera diaria y recurrente los robos, arrebatos y asesinatos cometidos en su mayoría por marginados, tanto adultos como menores de edad.
Esto se ve reflejado en el texto de Stella Martini en “Agendas policiales de los medios en la Argentina” (Martín, 2002) cuando señala que “La corrupción ofrecería menos cargas de riesgo que los menores marginalizados. Se verifica consecuentemente otra forma de naturalización del sentido hegemónico: el enemigo es el delincuente común, cuyo tipo más común es el joven, pobre y villero.
El discurso normal plantea la discriminación desde las modalidades con las que se construye a los implicados: nunca un estafador (que puede llegar a ser un asesino como varios hechos criminales lo demuestran) es un ‘malviviente’ ni es ‘brutal’ ni ‘salvaje’, como si lo es un asaltante que toma rehenes en un establecimiento público.” (Martini, 2002: 63)
Otra de las problemáticas que uno de los entrevistados mencionó es como los medios reflejan el accionar policial de manera ineficiente, siendo utilizado como propaganda por los sectores opositores al gobierno de turno.
“Bueno en sí lo que tenemos del Estado más palpable es la policía en cuanto a seguridad; como que la gente ha tomado un poco de desconfianza con esta figura pública; ya que se manifiesta a través de los medios muchos casos de corrupción por parte de esa fuerza, e inclusive no se sabe si pueden estar inmiscuidos en actividades ilegales o no.
Además, dos de los entrevistados remarcaron que a pesar de que el Estado a través de la policía es el encargado de la seguridad, en el barrio se los ve con desconfianza tanto en el accionar como en el proceder de las investigaciones. A continuación se reproducen palabras del Sr. Julián López:
“La policía si bien muestra organización, no muestra efectividad. Se alargan mucho las investigaciones. En esto se ve implicado el aparato judicial, el cual muchas veces no muestra efectividad y los casos quedan al aire. Esto va creando una desconfianza en la sociedad y la gente comienza a desconfiar del sistema y muchas veces hace justicia por sus propias manos. Lo que esta provocando un retroceso en el sistema judicial y de inseguridad por parte de la sociedad.”
Coincidiendo con esta apreciación sobre el accionar policíaco, otro de los entrevistados remarcó lo siguiente cuando se le preguntó sobre las denuncias a altas horas de la noche:
“¿A las 2 de la mañana voy a ir ha hacer la denuncia?. ¿Qué va a hacer la policía a las 2 de la mañana, por un estéreo que robaron a 10 cuadras de ahí (refiriéndose a la comisaría)? Cuando ya lleguen no van a encontrar ni el auto roto.”
En este último ejemplo se puede ver como la policía también clasifica los delitos según la gravedad de los mismos y en el horario en que ocurren, y como el sentido común actúa en las personas para justificar la ausencia del personal policial en determinadas fechorías. Esto le sirve también de excusa de que al no ser su auto el violado, no se preocupa en ir a la comisaría a realizar la denuncia, evitando así la burocracia y el papeleo.


CONCLUSIÓN

Luego de la investigación se corroboró que la hipótesis no pudo ser refutada. Por el contrario, se pudo comprobar que la sensación de inseguridad esta conducida tanto por el miedo que los habitantes del barrio de la Recoleta tienen a ser robados como también por la influencia que los medios de comunicación masiva le imprimen a la misma. Algo que llamo la atención a la hora de preparar las entrevistas fue el tema de los cartoneros y de las casas ocupadas. Estas dos problemáticas no presentan mayores inconvenientes en el barrio, contradiciéndose con lo que se pensó en un primer momento. Por el contrario, si pueden, los vecinos del barrio tratan de ayudar a los cartoneros. Las casas tomadas, por otro lado son pocas, y en las que hay podrían esconderse los delincuentes.
Lo que no se había tenido en cuenta es la referencia a otros delitos que los entrevistados mencionaron y que las fuentes oficiales confirmaron, como por ejemplo: los hurtos y el robo de automotores..
Con respecto a los medios de comunicación masiva y el sistema penal, siendo estos operadores del Estado, se articulan para crear sentido común con respecto a la inseguridad. También se establecen estereotipos de delincuentes, los cuales cuentan con las siguientes características: son menores de edad, de clase baja, ajenos al barrio y son vistos como aquellas personas que vienen a realizar sus fechorías ante los vecinos. Estos, a su vez se establecen como aquellos que pagan sus impuestos (por ser los más altos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y por lo mismo deben gozar de seguridad plena.
Por otro lado, no hay una coordinación eficiente por parte de las autoridades con los vecinos del barrio. Esto hace que el problema de la inseguridad quede sin soluciones concretas. En cuanto al los organismos oficiales, el problema es con respecto a las jurisdicción, ya que muchos vecinos confunden el lugar donde deben realizar sus denuncias. En muchos casos, a causa del desprestigio que tiene la policía prefieren hacer sus denuncias en el CGP .
Por último, este trabajo al ser una investigación en etapa inicial, deja muchas aristas por tratar. Una de ellas, y que surgió a partir de la entrevista que se le realizó al coordinador del Programa de Prevención del Delito, el señor González, es como será tratado el problema de la inseguridad a través de la descentralización y desregulación del poder que se plantea en el nuevo proyecto lanzado desde la legislatura y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Este es el futuro plan de formación de Comunas, dentro del cual el barrio de Recoleta se categorizó como la Comuna 2. Con esto se desarticularán los CGPs, y se trasladará esta responsabilidad a la Comuna.
También se podrían realizar trabajos en conjunto con otros barrios lindantes, para coordinar las políticas de prevención y seguridad con respecto al delito.






















Bibliografía:

-Alabarces, Pablo (1994): “Estudio preliminar: Apuntes para la introducción a la lectura de los textos gramscianos”. En Cuaderno de Lecturas /19 Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 1994.
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-Gamsci, Antonio(1949): Cuadernos de la cárcel: literatura y vida nacional. México, Juan Pablos Editor, 1976.
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-Madriz, Esther (2001) “Victimas inocentes y culpables” En Cuaderno de Lecturas /21 Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 2004.
-Manguía, Silvia (2004): “La crónica policial y el delito de ser menor en los medios de comunicación”.En Cuaderno de Lecturas /21 Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 2004.
-Martini, Stella (2003): “La sociedad y sus imaginarios”. En Cuadernos de Lecturas / 20. Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 2003.
-Martini, Stella (2002): “Agendas policiales de los medios en la Argentina: la exclusión como hecho natural”. En Cuaderno de Lecturas /21 Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 2002.
-Riva, Adriana M.: “Crece en la Capital la sensación de inseguridad”, La Nación, 11/06/06, en Tapa y en Sección Información General, pp. 1 y 26.
-Sanjurjo, Luis y Trufó, Manuel (2004): “Ampliación del campo de batalla. La construcción discursiva de la subjetividad ´cartoneros´ en la disputa por el espacio público”. En Cuaderno de Lecturas /21 Comunicación y cultura: fundamentos teóricos, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales – UBA, 2004.
-Von Hayek, Frederick (1944): “Planificación y democracia”. En Camino a la servidumbre, Madrid, Alianza, 1978.
-Zaffaroni, Eugenio R.; Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro W. (2005): “Poder punitivo y derecho penal”. En Manual de derecho penal parte general. Buenos Aires, Ediar, 2005.

Publicaciones electrónicas:

-http://www.surc.gov.ar: SURC - Sistema Unificado de Registros Criminales, Ministerio de Justicia, Seguridad y DD. HH.

Artículos o notas publicados en periódicos:

-http://www.26noticias.com.ar/index.php?p=notadetalle&pp=index&idNota=14863
-http://www.clarin.com/diario/2001/06/18/s-03101.htm
-http://www.clarin.com/diario/2006/05/25/policiales/g-05415.htm
-http://www.clarin.com/diario/2006/06/17/um/m-01217300.htm
-http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-28825-2003-12-02.html
-http://www.servicios.clarin.com/notas/jsp/clarin/v8/notas/imprimir.jsp?pagid=1196285

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