domingo, 24 de agosto de 2008

Mensaje del grupo nacional de curas en la opción por los pobres

Mensaje del grupo nacional de curas en la opción por los pobres

Florencio Varela, 21 de agosto de 2008

Como periódicamente, desde hace ya 22 años, nosotros, curas en la opción por
los pobres nos hemos reunido en nuestro encuentro anual. Compartimos nuestra
vida y nuestra experiencia que quiere ser cercana a los gozos y esperanzas,
sufrimientos y dolores de nuestros hermanos y hermanas, particularmente de
los pobres, víctimas de la injusticia y la in-solidaridad. Y en este
compartir, hemos mirado y tenido presente a todos aquellos a quienes
queremos acompañar en nuestro caminar cotidiano.

En nuestras comunidades, pretendemos estar cerca de todos, particularmente
de aquellos que sufren. Y esperamos que ellos puedan saberlo en sus
corazones, y perdonar nuestras limitaciones cuando no hemos sabido estar
donde nos necesitaron o lo debimos.

Hemos comentado entre nosotros todo lo que hemos vivido y sufrido, a lo
largo de todo este tiempo; particularmente en este último año. Obviamente
hemos tenido miradas diferentes, y no tenemos una opinión unánime sobre todo
lo que hemos vivido. Sí tenemos claro que queremos apostar nuestra vida "con
los pobres de la tierra", porque esa es la apuesta de Jesús.

l. Como miembros de la Iglesia, queremos mostrar un modelo de Iglesia
samaritana que empiece siempre desde los márgenes y reavive el estado de
misión al que nos invitan los obispos en Aparecida, saliendo al encuentro y
búsqueda de los caídos al borde del camino, y los que no tienen cabida en la
sociedad;

2. Queremos escuchar el grito sordo o silenciado de las víctimas del modelo
de exclusión y muerte, modelo perverso y genocida, para acompañar la
búsqueda de valores alternativos que surgen de los gestos y palabras de
Jesús;

3. En nuestras comunidades, queremos acompañar y trabajar alentando espacios
de gratuidad donde todas y todos sean aceptados -aún en tiempos de confusión
y mensajes mentirosos-, estando del lado de los pobres y denunciando todo lo
que los perjudica;

4. Frente a los medios de comunicación social, queremos invitar a nuestros
hermanos y hermanas a tener una mirada y lectura crítica de la información
que nos llega por medios que más que alentar la "libertad de prensa"
proponen una "libertad de empresa" fieles a grupos económicos antes que a la
búsqueda y comunicación de la verdad;

5. Queremos asimismo alertar por la enajenación de la tierra, los bosques,
minas a cielo abierto, acuíferos y hasta paisajes por parte de capitales y
manos extranjeras o multinacionales, algo que pensamos que sólo puede darse
con el consentimiento o la complicidad de los gobiernos;

6. Y también queremos alertar ante el manejo de los símbolos que nos
convocan como país o como comunidad de fe, como el uso de la escarapela o
las imágenes de la Virgen de Luján con los que ciertos sectores intentan
legitimar sus posturas; olvidan que la patria no la construye un sector sino
toda la sociedad, comenzando desde los márgenes, y que la historia de Luján
va asociada desde los orígenes al "Negro Manuel"; el custodio e hijo
predilecto de aquella que festeja que Dios "derriba del trono a los
poderosos y eleva a los humildes"; el que no acepta ya ser esclavo de los
hombres sino ser "de la Virgen, nomás".

7. Para nuestro país, queremos renovar nuestra apuesta por la democracia,
aunque la pretendemos siempre más participativa, con un lugar privilegiado
para los pobres, indígenas y campesinos; con una justa distribución de la
riqueza. Y por lo mismo repudiamos la presencia de la IV Flota de los EEUU,
así como todo intento de militarización con la excusa del narcotráfico y el
terrorismo. Pero en esa democracia, a la que pretendemos cada vez más justa
e inclusiva, no podemos olvidar que el hambre es un crimen, y queremos
enfrentar ese flagelo que afecta particularmente a los niños, indígenas y
pobres.

8. Creemos que se está dando una discusión sobre el modelo de país, y -por
lo tanto- pretendemos una patria donde quepan todos, donde todos sean
incluidos en la mesa de la vida recordando que "sobre toda propiedad privada
grava una hipoteca social";

Sabemos que vivimos tiempos difíciles, con muchas cosas poco claras, y
queremos agradecer a todos aquellos y aquellas que nos ayudan a mirarlas con
nuevos ojos, y a quienes disculpan nuestras limitaciones. Queremos renovar
nuestro caminar en el seguimiento de Jesús, el profeta asesinado, resucitado
por Dios que confirma la apuesta de su Hijo por un reino de fraternidad y de
vida; y como pueblo de hermanos y hermanas alentar una mesa donde quepan
todos y todos tengan el con qué.

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