sábado, 30 de agosto de 2008

CONTROVERSIA ENTRE CLAUDIO DIAZ Y MARTIN CAPARROS

Esto de que el peronismo lo tiene harto ya le pasó a otros intelectuales. (Claudio Diaz)
CONTROVERSIA ENTRE CLAUDIO DIAZ Y MARTIN CAPARROS
Escrito por N&P
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El peronismo, si existiera, sería como Dios: el responsable de este país-desastre. Es una suerte que no exista (…). (Martin Caparros)
Hace unos días Martín Caparrós, escribió en la contratapa de Crítica una columna donde expresa estar podrido del peronismo porque “no sabe bien lo que es”. Aquí van fragmentos de su “lamento” y la réplica… Al pie está su articulo yEsta es la repuesta… SUBÍ QUE TE LLEVO Por Claudio Diaz Es natural y hasta comprensible que Martín Caparrós, un tipo que empezó a callejear la militancia política desde muy joven, haya llegado a su medio siglo de vida con el caballo cansado. Esto de que el peronismo lo tiene harto ya le pasó a otros intelectuales. Todavía se recuerda la lacrimógena despedida de Alvaro Abós, Alcira Argumedo y José Pablo Feinmann, entre tantos otros, cuando allá por 1985 decretaron la muerte del movimiento en una solicitada titulada Adiós, que disparó ventas récord de pañuelos descartables. (Es curiosa la manera en que algunos hombres de letras se fatigan por seguir al peronismo mientras los trabajadores permanecen convencidos de que, con todas sus macanas y todos sus macaneadores, continúa siendo la única posibilidad de redención social de este país). La pintoresca metáfora de Caparrós acerca de que el peronismo se asemeja a la línea de colectivo 60 es una buena excusa para subirnos a su planteo. Al análisis que hace no le faltan algunas razones. Pero el problema es que él se asume como simple pasajero que pretende que lo lleven rapidito a su destino, y por supuesto: sentado en el mejor asiento. “Yo saqué mi boleto en el colectivo peronista y ahora quiero que me lleven al paraíso prometido…”, podría decir mientras se acomoda el mostacho desordenado por el viento que entra a través de la ventanilla. La diferencia quizá sea semántica: porque es el propio Caparrós quien gusta usar la comparación del colectivo. Justamente: algo que es de conjunto, de muchos. Está bien que hay un chofer, un directorio que administra desde horarios hasta incorporación de nuevos servicios, pero –políticamente hablando- que a la línea elegida para llegar a la terminal de los sueños le bajen la bandera a cuadros es responsabilidad de todos. ¿Qué son, acaso, las revoluciones, sino la concreción del trayecto de realización común que se dan los pasajeros de este mundo? Caparrós sabe perfectamente cuál es el recorrido original del peronismo. Y sabe mucho más aún que su tránsito por la Argentina estuvo, está y estará lleno de obstáculos. El peronismo no da tregua ni descanso y –para llegar a destino- es probable que tenga que recorrer millones de kilómetros más sin la seguridad de arribar al lugar indicado. Es, en tanto Revolución Inconclusa, desgastante como el viaje de Constitución a Escobar que realizan esas cajas de zapatos amarillas de la metáfora caparrosiana. Pero de lo que no puede haber duda es de que todo el mundo sabe qué es el 60… ¿Por qué no tienen esa incertidumbre los dueños de otros medios de transporte (político) que a lo largo de 60 años fueron a sacarlo de la calle con todo tipo de métodos? ¿Por qué no vacilan los que –visto que la línea sigue rodando- intentan ponerle palos en las ruedas y romperla por dentro? Por eso hay que meterse en la empresa. Que –se insiste- es colectiva. Salvo que a nuestro compañero de Crítica ahora le guste subirse a un remise o, mejor todavía, a una 4x4. Que muchos choferes son impresentables, estamos de acuerdo. Que la mayoría se desvía del camino trazado, también es cierto. Pero es que ahora y aquí la construcción de un poder verdaderamente nacional y revolucionario difícilmente encuentre un camino recto que conduzca a la meta final sin que en ese tramo tengamos que sortear baches, hondazos del enemigo y semáforos en contra, en rojo, sincronizados con colonial precisión. Para Caparrós no debería haber curvas, y es cuestión de ir a 100 por hora que no te dicen nada. Es de los que piensan que en la ruta Panamericana el único vehículo que hay es el del peronismo y que los demás te dejan pasar. Y que hasta los dueños del peaje mundialista te levantan la barrera y los zorros grises te hacen guiños azules y blancos. ¿Sabés lo que es la calle (el mundo) Caparrós? Te tiran con lo que tienen, le ponen agua al combustible para fundirte el motor, te pinchan las gomas. Y encima parece que te olvidaste todo lo que costó recuperar desde que se murió el creador de la empresa y a miles de compañeros los tiraron a la banquina. (Entre paréntesis…Ya habíamos escuchado, por boca de ¡¡¡Carrió y Stolbizer!!!, que el peronismo gobierna desde hace 20 años y el país es una villa miseria. Pero que lo digas vos… ¿Dónde ubicamos, entonces, al poder asfixiante del colonialismo, con todos los recursos de la presión económica, del terrorismo ideológico, del espionaje organizado, de la prensa canalla, de la acción de los partidos locales amaestrados por las fundaciones para asegurar la dominación y el control? Decir que el país está hecho pelota por culpa de la idea peronista (de lo que es como modelo y doctrina) es casi lo mismo que otorgarle a Marx la culpabilidad del fracaso socialista soviético. Y una más: ¿Perón es sólo un “general populista nacionalista macartista”? ¿No es macartista lo tuyo, negándole a su irrupción en la Argentina el carácter revolucionario que tuvo?) Aun con muchos choferes de cuarta, el recorrido del peronismo sigue estando claro. Por eso hay millones de tipos que se siguen subiendo todas las mañanas. Y viajan colgados, les dan el asiento a las viejas… No están para nada cómodos con los que manejan, pero tienen la convicción de que el único colectivo que los puede llevar a una vida mejor es el peronismo. ¿Quién otro los va a llevar? ¿Los diferenciales, que te prometen aire acondicionado y dentro de poco HI FI, pero no entran ni al conurbano ni a las villas? ¿O los impresentables que se hacen los progres juntándose en cooperativas, aunque no sepan ni ponerlo en marcha? Es una cuestión de supervivencia, de defender el único medio de transporte que nos queda. Si todos decidieran no subirse más al 60 porque vienen Duhalde, De la Sota o Barrionuevo, lo más probable es que la línea (de bandera, me animo a decir) desaparezca definitivamente o se la entreguen en concesión a los que justamente la tiraron al bombo para que la gente común se quede a pata. ¿Vos querés eso, Caparrós? Bueno, entonces no salgas más a la calle, andate a vivir a una torre alta, altísima, donde veas a la gente en miniatura y no te llegue el sonido ambiente de los colectivos. Y con un vaso de whisky en la mano, y por qué no un habano, te sientes frente al plasma-tevé y aplaudas la lucha de los hermanos bolivianos o venezolanos, que allí sí todos los colectivos conducen a la revolución. Qué paradoja: del país de los sueños colectivos y el 5x1 pasamos a la ficción del monopat “in” glamoroso y las 4x4. Y aunque hayamos entrado a un nuevo siglo, no hay que perder de vista que el hombre común sabe bien qué trole hay que tomar… ¿Vas a perderte la incomparable sensación de estar junto a otros compañeros y ver aparecer, al fondo del horizonte, la silueta del bondi que te viene a buscar, para llevarlos a todos a destino? Aunque no tuve la oportunidad de conocerte, me costaría creer que –si ya no aparecés más por la parada del 60- tal vez prefieras pedalear por las bicisendas de Macri o arrastrarte con patines como esos tilingos de la City. Dale, viejo, dejate de joder y pasá para el fondo, que en el asiento de cinco hay lugar. Subí que te llevo… CD/ N&P: el Correo-e del autor es Claudio Diaz diazdeoctubre@yahoo.com.ar __________________________________________________________La Nota de Martín Caparrós en Crítica__________________________¿PERONISMO?Por Martín Caparrós 15.08.2008 (…) porque el amigo Artemio López me escribió hace unos días en estas páginas que hay que "asumir sin rodeos que la única 'identidad política realmente existente' es el peronismo, justicialismo o como quieran llamarlo, da igual. Lo lamentamos, entre otros, por el compañero Caparrós, al que sabemos algo agobiado, pero Todos Peronistas es la consigna del momento", dice, celebra. Me preocupo por él: si yo fuera fiel ferviente peronista me dedicaría más que nada a negar su existencia, disimularla, minimizarla todo lo posible. El peronismo ha gobernado 18 años de los últimos 20 y lleva más de medio siglo como la fuerza política decisiva en la Argentina. El peronismo, si existiera, sería como dios: el responsable de este país-desastre. Es una suerte que no exista (…). (…) pero el peronismo ya no existe. No existe por pura falta de sentido. Si una palabra no significa nada -si no se sabe qué significa, si significa demasiadas cosas-, esa palabra no funciona y tiende a desaparecer(…). Una designación política que designa, según lugares y momentos, a un general populista nacionalista macartista o una guerrilla socialista nacional o unos privatizadores liberales proyanquis furibundos o unos caudillos provinciales hambreadores clientelistas o unos conservadores populares sin demasiado pueblo o unos socialdemócratas demócratacristianos redistribuidores que no redistribuyen y tantos tantos otros (…). Un movimiento o partido que puede ser tantas cosas es tan confuso que no es nada: no existe. El peronismo es un engaño, un arma (…) El peronismo, al final, es el 60: una línea de colectivos que en realidad son muchas. Todas tienen el mismo color, el mismo número, pero una va a Tigre, otra a Escobar, una va por Ayacucho, otra por Libertad, y todas se pintan igual, aunque sean tan distintas. Así lleva a sus clientes, entregados, apiñados, a cualquier lado, el peronismo.

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