domingo, 31 de agosto de 2008
CRISIS ENERGÉTICA: LOS CRÍTICOS QUE FUERON PARTE DE LOS CAUSANTES
Por Carlos Andrés Ortiz La severísima crisis energética global en la que estamos inmersos, es básicamente uno de los más negativos efectos de la nefasta filosofía político – económica neoliberal, aplicada con fuerte y creciente rigor desde Martínez De Hoz en adelante, sin solución de continuidad hasta la crisis de 2001/2002. Por ello, no deja de llamar la atención la actitud de algunos especialistas energéticos, que tuvieron altas responsabilidades en ese cuarto de siglo, que desde hace ya varios años pero con creciente intensidad salen a la palestra a manifestar sus críticas y recomendaciones, como si ellos no tuvieran nada que ver con el terrible desajuste energético, aflorado en 2006, pero incubado desde que se comenzó a atacar sistemática e impiadosamente al Estado argentino y a los Intereses Estratégicos Nacionales, consumándose el desguace casi total. El establishment no lo completó porque no les alcanzó el tiempo y porque se les “cayó” el modelo y la gente comenzó a protestar activamente; como cuando se echó a López Murphy (el pretendido privatizador de las Universidades Nacionales y el vocero interno a favor de los acreedores externos, entre otros deméritos del “bulldog neoliberal”), antes de hacer lo propio de Cavallo y De La Rúa. Y así como en los medios vuelven a tener cabida los Broda, Calvo, Melconian, R. Frigerio nieto y otros eternos opinantes resurgentes del establishment neoliberal; quienes además dejan “descendencia” ideológica, habida cuenta que el “pensamiento único” sigue monopolizando la enseñanza económica, como factor de poder omnímodo que opera sistemáticamente para desalojar o impedir las cátedras de quienes sustentamos Ideas Nacionales. Lo digo con conocimiento de causa, pues hasta algún mediocre insalvable con veleidades de ser merecedor del Premio Nobel en Economía llegó a jactarse de ser “ciudadano del mundo” (abjurando expresamente de su condición de argentino)…mientras que en su profunda necedad no quiso reconocer que sobrevive gracias a dos sueldos…del Estado Argentino. Y es notable como a algún economista mentalmente extranjerizado de discutibles principios (y al entorno del que operó como mascarón de proa), le producía insalvable irritación saber que quien suscribe, en clases citara a Jauretche, a Scalabrini Ortiz, a Aldo Ferrer, a M. Lascano, a Stiglitz, a F. List (un economista destacadísimo, que en su libro diseccionó y destrozó las falacias del liberalismo), a Frigerio (el “viejo” desarrollista), a Frondizi y a Perón, entre otros. Pero en cambio, bajo la falsa cobertura de academicismo “aséptico” y pretendidamente apolítico, exaltaba a Cavallo, a Martínez de Hoz y otros causantes directos de la peor debacle económica argentina. En los últimos días, según se comentó en fuentes muy creíbles, el sempiterno opinante político del conservadorismo más ultramontano en lo político, y ultra liberal extranjerizante en lo económico, Mariano Grondona, dio una prolija explicación acerca de cómo orquestar un golpe de Estado. Por cierto buena experiencia práctica tiene, pues participó como intelectual instigante o al menos activo colaborador, en los golpes de Estado de 1955, de 1962 y de 1976; en este último como el principal conductor ideológico u hombre de consulta para el golpe cívico-militar que instauró por la fuerza el nefasto modelo neoliberal; el mismo que nos puso al borde de la disolución nacional en 2001-2002. Toda esa descripción contextual, sirve para poner de manifiesto que es usual que el establishment recicle a sus figuras más conspicuas, tapando con un generoso manto de olvido sus participaciones y responsabilidades en distintos sucesos aciagos para los Intereses Nacionales, para lo cual tienen a su favor la falta de memoria de la gente, el silencio cómplice de muchos académicos, y al periodismo seudo “independiente” (que por lo general es mercenario o incluso parte del establishment antinacional). En el Sector Energético, el proceso privatizador operó sistemáticamente desde 1976 hasta 2001. Fue extranjerizante, destructor de las Prioridades Estratégicas Nacionales, y constrictor y deformador del “Estado enanizado”, carente de herramientas de acción e incluso de control eficaz. Sus consecuencias las pagamos profundamente, sin nuestra gran empresa petrolífera (vendida por migajas), sin nuestra empresa gasífera, desatendiéndose vergonzosamente al mercado interno de gas natural, apropiándose un puñado de empresas básicamente extrajeras de nuestras reservas de hidrocarburos en detrimento de los Intereses Nacionales, y con grandes atrasos en imprescindibles inversiones en refinación, nuevas usinas, redes de alta tensión, etc. Y ahora resulta que un “privatizador a ultranza” como Daniel Montamat, que no tuvo empacho en expresar que –palabras más o menos- “…la petrolera estatal es irrecuperable, pero tenemos todo el potencial del hidrógeno…” (por cierto un grotesco “cuento de hadas”, sin sustento fáctico); de quien es o fue asesor de los holdings hidrocarburíferos extranjeros, que abogó públicamente por la defensa de esos intereses foráneos cuando el país estaba casi en llamas; y que vuelve a opinar muy suelto de cuerpo como si no hubiese tenido ninguna participación intelectual y ejecutiva dentro del staff privatista, en todo el proceso de desguace y saqueo de tan valioso patrimonio estratégico. Otro especialista, como Jorge Lapeña, en cuya gestión dentro del alfonsinato se cometieron las tremendas y negativas medidas de paralizar el Plan Nuclear y el Plan Hidroeléctrico; además de ser partícipe por acción u omisión en las serias y costosas averías infligidas a las dos usinas nucleares, al someterlas a continuas paradas y arranques, en vez de operarlas a plena potencia, tal como sus diseños exigen; ahora el mismo especialista nos viene a dar opiniones y consejos técnicos ante la propia crisis energética que contribuyó a desencadenar. Por supuesto que el caso no se agota allí, y tal vez podamos escuchar al “cavallista” Ing. Carlos Bastos, defendiendo (¡¿?!) su pretensión de transformar Atucha II en una central a gas, para de hecho destrozar la continuidad del importantísimo Plan Nuclear Argentino. ¡Los pueblos que no tienen memoria, vuelven a cometer los mismos gruesos errores, en nuestro caso realizados con premeditación y alevosía por personeros de intereses claramente contrarios a los Intereses Estratégicos Argentinos! ¡Pero eso sí, escudados en un aura de “academicismo y tecnicismo supuestamente ‘aséptico’ ”! Mientras, a nuestros futuros economistas se les sigue enseñando a creer en dogmas creados fronteras afuera, en lugar de incentivarlos a conocer nuestra realidad para buscar nuestras propias soluciones. El C.P.N. Carlos Andrés Ortiz ex docente, Investigador, Facultad de Ciencias Económicas, UNAM. Especialista en gestión de producción y ambiente y cursante de la maestría en gestión de la energía.
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