ARTURO JAURETCHE
>
>Mientras los totalitarios reprimen toda
>información y toda manifestación de la
>conciencia popular, los cabecillas de la
>plutocracia impiden, por el manejó organizado de
>los medios de formación de las ideas, que los
>pueblos tengan conciencia de sus propios
>problemas y los resuelvan en función de sus
>verdaderos intereses. Grupos capitalistas tienen
>en sus manos la universidad, la escuela, el
>libro, el periodismo y la radiotelefonía. No
>necesitan recurrir a la violencia para reprimir
>los estados de conciencia que le son
>inconvenientes. Les basta con impedir que ellos
>de formen. Dan a los pueblos la oportunidad de
>pronunciarse por una u otra agrupación política,
>pero previamente imposibilitan materialmente la
>formación de fuerzas políticas que respondan a las necesidades populares.
>Esto ocurre aquí y en cualquiera de las llamadas
>grandes democracias. Mientras en los países
>totalitarios el pueblo es un esclavo sin voz ni
>voto, en los 'democráticos' es un paralítico con
>la ilusión de la libertad al que las pandillas
>financieras usurpan la voluntad hablando de sus
>mandatos. Proponemos un auténtico ideal
>democrático. El sometimiento de las fuerzas de
>las finanzas al interés colectivo. El estado que
>queremos debe ser fuerte para hacernos libres.
>No el estado totalitario cuyo fin es ahogar al
>hombre para realizarse, sino el estado que ahoga
>la tiranía del dinero para realizar al hombre, y
>así, en el terreno de la formación de la opinión
>pública, la solución democrática consistirá en
>sustituir la libertad de empresa periodística o
>radiote1efóníca, que es la libertad de los
>grupos plutocráticos para hacer su prensa o su
>radio e impedir toda otra, por la libertad de
>prensa sólo lograble cuando ella no tenga que
>depender de los intereses capitalistas. Solución
>ésta que requiere una Argentina Liberada, ya que
>como dije antes, la finanza es extranjera. El
>problema que en los países plutocráticos es un
>problema puramente interno, entre nosotros, está
>vinculado a la existencia de una soberanía
>nacional auténtica. Necesitamos liberar a la
>Nación para liberamos dentro de ella.
>Porque los medios de información y la difusión
>de ideas están gobernados, como los precios en
>el mercado y son también mercaderías. La prensa
>nos dice todos los días que su libertad es
>imprescindible para el desarrollo de la sociedad
>humana, y nos propone sus beneficios por
>oposición a los sistemas que la restringen por
>medio del estatismo. Pero nos oculta la
>naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como
>la del estado, aunque más hipócrita, porque le
>libre acceso a las fuentes de información no
>implica la libre discusión, ni la honesta
>difusión, ya que ese libre acceso se condiciona
>a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden.
>Porque estos periódicos tan celosos de la
>censura oficial se autocensuran cuando se trata
>del avisador, el columnista no debe chocar con
>la administración. Las doctrinas, los hechos,
>los hombres, se discriminan en función del
>aviso; así hay tabúes tácitos y s sabe que no se
>deben mencionar, qué camino no hay que
>aconsejar, qué cosas son inconvenientes.
>
>
>RAÚL SCALIBRINI ORTIZ
>
>En un país empobrecido, los grandes diarios son
>órganos de dominio colonialista. El periodismo
>es quizas la más eficaz de las armas modernas
>que las naciones eventualmente poderosas han
>utilizado para dominar pacíficamente hasta la
>intimidad del cuerpo nacional y sofocar casi en
>germen los balbuceos de todo conato de
>oposición. Su acción es casi in denunciable
>porque fundamentalmente opera, no a través de
>sus opiniones sino mediante el diestro empleo de
>la información que por su misma índole no puede
>proporcionar una visión integral y sólo
>transfiere aquella parte de la realidad que
>conviene a los intereses que representa.
>En su extraordinariamente documentado libró
>América conquers Britain (América conquista
>Inglaterra), LudweIl Benny nos relata la lucha
>silenciosa , públicamente disimulada, invisible
>para los pueblos, pero no por eso menos
>encarnizada y decidida, en que se trenzaron
>EE.UU. y Gran Bretaña durante el decenio
>1920-1930 para conquistar mercados, el uno; y
>para evitar ser desplazada la otra.
>Uno de los capítulos del libro está dedicado a
>detallar aspectos desconocidos y a veces de
>carácter reservado de los procedimientos puestos
>en juego para lograr el predominio de la
>información periodística en China. La técnica
>utilizada se caracteriza por su corrección y
>quizás tampoco por su moralidad, pero no eran
>esos valores el objetivo por los cuales pugnaban
>ni los británicos; ni los norteamericanos. La documentación de
>Ludwell Denny, es aparentemente imparcial y muy
>completa pues tenía todos los documentos a mano,
>en su carácter de Jefe de prensa del Departamento de Estado.
>El pueblo chino no tuvo nunca conocimiento de
>esa lucha que se desarrollaba para decidir quien
>iba a ser el informante. Las acciones rivales
>aparecen como actos individuales; independientes
>los unos de los otros. La voluntad y la
>inteligencia central, que los dirigen, en ambos
>bandos, permanecen absoluta y totalmente ignorados por el pueblo chino.
>Los grandes diarios cambian de propietario sin
>que la operación trascienda al público. Se
>establecen agencias informativas que compiten y
>desalojan con la modicidad y amplitud de sus
>servicios a las agencias locales y a las
>establecidas con anterioridad. Los directores y
>redactores de los periódicos influyentes y, a
>veces de segundo orden, son sobornados con tan
>hábil y distinguida urbanidad que el soborno
>aparece como un mezquino honorario de
>actividades profesionales. Basta las
>transmisiones cablegráficas son monopolizadas.
>Cuando eso ocurre, el rival instala poderosas
>estaciones radiotelegráficas desde las cuales
>propala noticias que pueden ser reproducidas gratuitamente.
>A primera vista, sorprende la tenacidad y la
>amplitud de los medios puestos en juego para
>obtener el predominio en la información
>periodística china. Pera a poco de pensarlo se
>comprende que esa información es el único lazo
>que une el cuerpo nacional chino con el resto
>del mundo, es el equivalente nacional de sus ojos, de sus oídos, de su tacto.
>El pueblo chino se enterará de los hechos
>mundiales que a las agencias les interese
>difundir. Esos conocimientos serán sus puntos de
>referencia para medirse a sí mismo, para
>fundamentar sus pretensiones o para consolarse
>de sus desventuras. Si el pueblo chino cree que
>el resto del mundo come tan poco como él, nadie
>se quejará, si cree que el resto del mundo paga
>por el petróleo el mismo precio que él paga, no
>protestará. Si cree que para su arroz no se
>obtiene más precio que el que él logra, no
>discutirá. Si cree que para progresar necesita
>recibir al capital extranjero, nadie podrá válidamente oponerse a que recurra.
>En una palabra, desposeído de sus medios
>colectivos de información, el pueblo chino queda
>a merced de sus infamantes extranjeros que, poco
>a poco, insensiblemente, influirán hasta en sus
>sentimientos más comunes, en la jerarquía de sus
>apreciaciones y en la calidad e intensidad de sus gustos y apetencias.
>
>Material publicado en Bases para la
>Reconstrucción Nacional, Editorial Plus Ultra, año 1958.
>
>Fuente: Question Latinoamericana
sábado, 28 de junio de 2008
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