viernes, 6 de junio de 2008

Cristina, Eva y los buenos modales

Por Alfredo Silletta, Licenciado en Comunicación Social de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, especial para Agencia NOVA.


Los medios de comunicación han logrado instalar con éxito, especialmente a partir de la crisis con el campo, que los problemas de este gobierno y especialmente de Cristina son la soberbia y los malos modales.



Esta situación se ve reflejada en las últimas encuestas con una baja en la imagen de Cristina. Hasta Mirtha Legrand en sus almuerzos le aconseja a la presidente que “no se enoje”.



Tan profundo ha calado este concepto que en los últimos días una parte del gobierno, especialmente la comunicacional, ha convencido a la presidenta que utilice un lenguaje conciliador “más importante que pelear es acordar” y se han preparado una serie de spots.



Se equivocan. Acá no es un problema si Cristina es soberbia, si usa carteras Louis Vuitton o si Kirchner usa saco cruzado con mocasines. Acá lo que se está discutiendo es la distribución de la riqueza, cuánto de esa gigantesca renta agraria pasará al resto de los argentinos.



No importa lo que nos digan. Esa es nuestra historia de peronismo y sería bueno recordar un par de pinceladas.



Cuando Perón asume como presidente en junio de 1946 era una tradición que la primera dama asuma como presidenta honoraria de la Sociedad de Beneficencia, un organismo no oficial que integraban las mujeres de la alta sociedad que, entre partido de bridge y canasta, recolectaban algún dinero para ayudar a los pobres.



Las Damas de la alta sociedad estaban alteradas y le enviaron una nota diciéndole que no asumiría ‘por su juventud’. Evita, que no tenia pelos en la lengua, les respondió que “Si no me aceptan a mi pueden nombrar a mi madre”.

Todo un escándalo. El gobierno no dudó y disolvió la entidad y un par de meses después nació la Fundación Eva Perón.



El historial de la Fundación Eva Perón fue extraordinario. Se crearon policlínicos modelos, hogares escuelas, unidades turísticas como Chapadmalal, torneos infantiles y la distribución de millones de juguetes, libros y ropa.



El trabajo de Evita fue incansable, pero también se caracterizo por gritar, maltratar a los enemigos, insultar en los actos de plaza de Mayo a los oligarcas.

Pero no nos olvidemos que desde el otro lado, desde los aristócratas, con su refinado lenguaje, la trataban de “prostituta” y cuando estuvo enferma no dudaron en pintar las paredes de barrio Norte con la frase “viva el cáncer”.



Cuando fue derrocado el peronismo en 1955, la dictadura creo una Comisión Especial para investigar la Fundación Eva Perón, la que alimentaba a más de 11.000 niños en ese momento.

En el informe sobre las “supuestas irregularidades” se dice: “que consta de observar que el vestuario de los niños es cambiado cada seis meses y que en las comidas se incluye ave y pescado, por lo que desde el punto de vista republicano y material es suntuoso, excesivo y no se ajusta a la formación austera de los niños”.



Los poderosos y los medios de comunicación están ganando la batalla. La discusión no pasa por los buenos modales o los malos modales. No pasa por si el gobierno es caprichoso con las retenciones móviles o no. No se está discutiendo uno o dos puntos más de retenciones.



En la Argentina de hoy se está discutiendo la enorme renta que produce el campo por la necesidad de alimentos en el mundo.

Se discute si toda esa torta va para unos pocos o se reparte una parte a toda la sociedad. Si se pierde esta batalla se vuelve a 1955, a 1976, a los noventa con todas las privatizaciones.



La presidenta tendría que recordar las ultimas palabras de Evita en su lecho de muerte junto al general Perón: “…

No abandones a la gente pobre. Es la única que sabe ser fiel”.



Quizás ha llegado el momento de explicarles a los eternos perdedores en las elecciones que vamos a crecer con inclusión social.

Ojalá la presidente Cristina, explique con buenos o malos modales que “su gobierno no es enemigo de nadie, simplemente amigo de los pobres y que actuará en consecuencia”.

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