lunes, 10 de noviembre de 2008

ARTURO JAURETCHE, EL HOMBRE QUE EN EL 45 ELIGIÓ “LO NACIONAL Y POPULAR

ARTURO JAURETCHE, EL HOMBRE QUE EN EL 45 ELIGIÓ “LO NACIONAL Y POPULAR”. (por Jorge Guidi).
A la Patria criolla, en esta revisión de la historia debemos agradecerle por este preclaro hijo de la cultura nacional, que en los tiempos que corren la vigencia de su pensamiento es una guía para enfrentar los desafíos sociales y económicos presentes y futuros en el país. Me estoy refiriendo a Arturo Jauretche, un genial ideólogo y pensador que desparramó su talento argentino con la visión de fortalecer el verbo del soberano, para que el pueblo sea protagonista y artífice de un destino común en sus luchas emancipadoras, no permitiendo que los profetas del odio de la antipatria deroguen la nacionalidad por la barbarie de lo foráneo, considerando a las etnias hispano americana racial y culturalmente inferiores.
Este pensador fue un gladiador frente a la adversidad que le oponían los círculos dominantes de la prensa, el poder económico y la intelectualidad quienes configuraron una nación con paradigmas de pie de barro, ocultando bajo las alfombras persas la cruda realidad social de pobreza y falta de oportunidades de los parias argentinos, definida sin cortapisas de injusticia social, convirtiéndose esta casta de privilegiados en un lodazal de sus propias falsías en una patria de desiguales.
Una nación con las características partidarias de la argentina, debemos repensarla día a día, porque las actitudes y vivencias que aglutinan a los distintos actores sociales nos están indicando que hay un desfase entre gobierno y gobernado en sus vasos comunicantes. Esta realidad de la política vernácula se debe a los rótulos que imprime la partidocracia a las ideologías, considerando a los conservadores de derecha, a los de izquierda de progresistas encasillados en obreros e intelectuales, a los radicales de principistas, pero a la hora de dar soluciones a los reclamos populares, sus disputas políticas dice Jautreche, “son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca”.
Es una zoncera criolla pensar que la patria, desde los albores de su espíritu libertario, no estuvo exenta de los enemigos de adentro y de afuera, la historia nos marca a quienes desde la Independencia hasta nuestros días fueron los cipayos de la entrega por distintas vías de acción. Afirma Juaretche, el arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.
La república que observó y transitó el pensador argentino fue la del egoísmo individualista y libertino de la clase dominante, esto se reflejaba en las conductas de los gobernantes de la época, por estas razones, se compromete y actúa políticamente fundando con otros la agrupación Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) en 1934, los integrantes del grupo decididamente confrontaron con el radicalismo Alvearista, línea que había decidido no presentarse a las elecciones dejando de esta manera su rol opositor al régimen imperante, Jauretche profundizó su alejamiento de la UCR desarrollando desde FORJA los lineamientos del nacionalismo democrático, diferenciándose sustancialmente del nacionalismo conservador de los sectores reaccionarios y a la política liberalizadora del gobierno de Agustín P. Justo, denunciando que el Banco Central era una herramienta monetaria y financiera controlada por el “Imperio
Británico” en la Argentina, a partir de la creación de la Corporación del Transporte para que los Ferrocarriles ingleses no tuvieran competencia.
Corría el año 1940, Jauretche decide romper su unión de ideario común con Dellepiane y del Mazo por integrarse a la línea oficial de la UCR, como consecuencia de estas deserciones FORJA tomó un giro más nacionalista y movimientista con la incorporación de Raúl Scalabrini Ortiz, quien junto a Arturo Jauretche fueron los conductores de la agrupación.
A pesar de los rumores de golpe de Estado, Jauretche tenía diferencias insalvables con el gobierno de Ramón Castillo, se mostró escéptico ante las intenciones de los militares que lo derrocaron, su firme posición de neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial hizo que saludara al gobierno de Pedro Pablo Ramírez con simpatía, y cuando el “Grupo de Oficiales Unidos” desplaza del poder al General Ramírez y a su vez rompe con el Eje Roma - Berlín - Tokio, se mostró próximo al ascendente Coronel Juan Domingo Perón.
Las circunstancias que atravesaba la República de la desesperanza y corrupción determinó que la mayoría de los ciudadanos habían decidido tomar un solo camino, esto presintió Arturo Jauretche en octubre del 45, cuando las masas sudorosas y olvidadas de la patria surgieron desde sus entrañas como un renacer del ideario sanmartiniano de vencer al colonialismo opresor y a los vendepatrias, con la consigna de queremos a Perón, las calles y la plaza se cubrieron de soberanía, sólo se puede estar de un lado o del otro, yo elegí lo popular y nacional.
Los sectores reaccionarios de la derecha conservadora y los intelectuales de la inteligencia encerrados en sus fueros coloquiales no vislumbraron la “Nueva Argentina”, que surgió el 24 de febrero de 1946. Porque los gorilas de la anticultura no se extinguieron y el esquema de “civilización y barbarie” sigue vigente con todas sus implicancias racistas y ese es el sentido de “aluvión” y “alpargatas”. La oligarquía no perdona la ascensión social que el gobierno del general Perón le dio a la “chusma o cabecitas negras”, pero lo que no verificó, fue el cambio estructural en el pensamiento ideológico que hombres como Jauretche aportaron a la gesta revolucionaria que el país desarrolló a partir de la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica para todos los argentinos.
La república de unos pocos vivos desaparecía, nacía la otra la de los “giles” que se avivaron dándole al pueblo lo que es del pueblo y a la patria un sentimiento de pertenencia nacional. Que se diferencia del nacionalismo conservador, que se parece al amor del hijo junto a la tumba de su padre; el nuestro se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo…. Para los conservadores la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros todavía sigue naciendo, Arturo Jauretche.- XXX

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