miércoles, 29 de octubre de 2008

Malvinas

Malvinas

Argelia ratificó su apoyo al reclamo de la Argentina El último lunes 27 tuvo lugar en el Palacio San Martín -histórica sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de nuestro país- una nueva reunión de Consultas Políticas entre las Cancillerías de la República Argentina y de la República Argelina Democrática y Popular. La reunión fue presidida por el Vicecanciller argentino, Victorio Sacchetti. La delegación argelina ratificó su apoyo a la posición argentina sobre la Cuestión de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Fuente cancillería

Según un estudio, los medios de comunicación influyen en cómo se perciben las enfermedades

Un trabajo de la Universidad McMaster University demostró que los medios de comunicación pueden influir en la percepción de las personas. Una de las conclusiones es que los participantes del estudio consideraron que las infecciones más mediáticas son las mas graves y cuentan con más probabilidades de derivar en una enfermedad.
La labor de estos especialistas canadienses, dirigidos por Karin R. Humphreys, se basó en tres experimentos con estudiantes de Psicología y Medicina. "Existe una discordancia entre la medición objetiva del riesgo [...] y la consideración subjetiva de una persona sobre ese mismo peligro", explican. Precisamente esa idea es la que quisieron demostrar con su estudio, según el diario El Mundo.

El primero de la triada de ensayos realizados se centró en 52 alumnos de Psicología, con edades comprendidas entre los 17 y 23 años. Tras mostrar 10 infecciones, cinco con mucha presencia en los medios norteamericanos (ántrax, SRAS, virus del Nilo, enfermedad de Lyme y gripe aviar) y otras cinco con poca (tularemia, babesiosis humana, fiebre amarilla, fiebre de Lassa y hantavirus), se les pidió que las clasificaran en función de su impacto para la salud humana.

Según apuntan los autores, los participantes consideraron que las infecciones más mediáticas son las más graves y cuentan con más probabilidades de derivar en una enfermedad. Sin embargo, cuando se les ofreció información sobre los trastornos, y no sólo su nombre, la consideración sobre su severidad se igualó, sin importar su mayor o menor aparición en la prensa.

El segundo experimento fue parecido pero se basó en 43 estudiantes de primer año de Medicina. A pesar de su presumiblemente mayor conocimiento sobre temas médicos, los resultados logrados con esta población fueron similares: "Parece que incluso con las personas orientadas en la Medicina, el impacto de la aparición en los medios se mantiene".

Además, cuando se aportó información extra a los futuros médicos, ésta no se tradujo en una valoración diferente de las enfermedades, como sí ocurrió con los aspirantes a psicólogos. Esto podría deberse a que los primeros "ya contaban con un mayor conocimiento objetivo sobre las enfermedades y, por eso, la información adicional no moduló sus respuestas".

En la última y tercera prueba se intentó conocer la opinión de las mismas enfermedades pero, en lugar de mostrar su nombre, se ofreció una explicación sobre las mismas. Con esta estrategia se obtuvo la respuesta contraria: "los trastornos que aparecían menos en los medios fueron percibidos como más graves".

Por lo tanto, para estos expertos, la prensa crea la idea de que los trastornos a los que dedica más espacio son más peligrosos. Sin embargo, cuando se analizan de forma objetiva, sin tener en cuenta el influjo de los medios, las personas no consideran que estas enfermedades sean peores.

Según el trabajo, el ’Cuarto Poder’ "no sólo incrementa la notabilidad de un hecho, sino que también regula la forma de comprender la severidad de una enfermedad". A partir de esta contundente afirmación, los autores apelan a la responsabilidad en todos los medios de comunicación. "La cobertura mediática tiende a dejarse llevar por hechos que son raros, novedosos y dramáticos en lugar de por los que suponen un mayor riesgo [...] Debido a que el contenido alarmista es más común en las noticias [...] y a que, aproximadamente, un 11% de los artículos incluyen afirmaciones exageradas, el posible impacto de presentar enfermedades en los medios merece toda la atención", concluyen.

Fuente telam

EL SATÉLITE SIMÓN BOLÍVAR PROFUNDIZA LA SOBERANÍA TECNOLÓGICA DE VENEZUELA

Escrito por Prensa MinCI
“El objetivo fundamental del satélite es que la población en su totalidad, tenga acceso a las comunicaciones e internet".
EL SATÉLITE SIMÓN BOLÍVAR PROFUNDIZA LA SOBERANÍA TECNOLÓGICA DE VENEZUELA

27 de Octubre de 2008


El objetivo principal es "que la población en su totalidad, tenga acceso a las comunicaciones e internet", así lo informó la viceministra de Desarrollo en Ciencia y Tecnología, Gladys Maggi, quien destacó que Venezuela será el 4to país de habla hispana en contar con un satélite propio.


Con la puesta en órbita del satélite Simón Bolívar Venezuela dará un paso más hacia la democratización del acceso a la tecnología según la viceministra de Desarrollo del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gladys Maggi.


“El objetivo fundamental del satélite es el manejo de las telecomunicaciones. Queremos que el país entero, la población en su totalidad, tenga acceso a las comunicaciones e internet. Apalancar el aspecto social, para posteriormente desarrollar una infraestructura básica que nos permita ofrecer una comunicación eficaz”,
explicó.


Gracias a la puesta en órbita de Venesat-1 nuestra nación se convertirá en el 4to país de habla hispana con un satélite propio, hecho que nos acerca a la soberanía e independencia tecnológica, además de ser un acontecimiento inédito en la historia de Venezuela.


Aclaró Maggi que aún no se cuenta con una fecha exacta para el día de lanzamiento, sin embargo se contempla un margen de días entre el 30 de octubre y el 3 de noviembre dependiendo de las condiciones físicas, atmosféricas y climáticas que se presenten, lo que determinará el momento exacto de la operación.


Asimismo, subrayó que el satélite esta 100% habilitado para el lanzamiento, “todas las operaciones de chequeo y cargado de combustible han sido exitosas hasta ahora. Se han realizado todos los ensayos posibles para que no ocurra ningún error y estamos seguros que la puesta en órbita del satélite será un éxito”.


Por su parte, Luís Marcano, viceministro de Planificación de Ciencia y Tecnología, aseguró que el satélite Simón Bolívar es un elemento poderoso que permitirá fortalecer la cohesión entre los pueblos de Latinoamérica y, a su vez, ofrecerá a los venezolanos un acceso total a la comunicación.


“El satélite será un elemento que garantizará la unidad latinoamericana y caribeña. Su espacio de acción será desde el norte del Caribe hasta el sur de América, donde integraremos a varias naciones en telecomunicaciones, imágenes de televisión, sonidos de radio, transmisión de voz y data”,
explicó.


Marcano puntualizó que el acto de lanzamiento será transmitido a todo el país en vivo desde la República Popular China y resaltó que con su puesta en funcionamiento se elevará la calidad de vida de las poblaciones más desasistidas de la nación.


Estas declaraciones se produjeron durante una jornada de concientización a sus trabajadores que realizó el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología este lunes, en aras de fortalecer sus conocimientos a pocos días del lanzamiento del satélite Simón Bolívar.


Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la información

lunes, 27 de octubre de 2008

I Congreeso Nacional para Dirigentes del Modelo de Pais de crecimiento Desarrrollo y Inclusiòn Social del 31 de Octubre a 1 de Noviembre de 2008


Primer Congreso Nacional para Dirigentes del Modelo de País de Crecimiento, Desarrollo e Inclusión Social 31 de Octubre al 1º de Noviembre Mar del Plata - 2008
Los trabajos completos deberán enviarse por correo electrónico a:
compromisoperonista@ymail.com
compromisok@ymail.com
www.compromisoperonista.org.ar


POLíTICA I.
Cinco años del Nuevo Modelo Argentino -
Análisis, Evaluación y Perspectivas
II. El Peronismo: - Su rol en la Democracia del Siglo XXI
III. Medios de Comunicación – Multimedios y democratización de la información
IV. Pluralismo- Concertación y Frente Político Electoral – Ética y Responsabilidad Política

ECONóMIA
V. Política Económica Argentina - Características esenciales: Monetaria, fiscal y comercial - Tratamiento de la Deuda Externa - Cinco años de Crecimiento Continuo
VI. Perfil Industrial - El valor agregado Argentino- Recuperación de la Industria Nacional
VII. Federalismo y Economías Regionales – Política Agraria - Agro exportaciones -Política Alimentaria ante la crisis mundial de alimentos
VIII. Responsabilidad Social Empresaria – Nuevos Paradigmas

SOCIEDAD
IX. Derechos Humanos Universales en la Nueva Argentina - Políticas que favorecen su pleno ejercicio
X. Redistribución de la Riqueza - De la Inclusión Social a la Movilidad Social Ascendente – Efectos sobre las clases sociales
XI. El Movimiento Obrero Organizado - Protagonismo de los trabajadores – Desafíos Actuales
XII. Participación Social – Tercer Sector - Nuevos Líderes Emergentes

inscripción de ponencias
Requisitos para la presentación de ponencias
Para participar con la presentación de ponencias el trabajo deberá enviarse respetando las siguientes formas:
1. Datos personales a) Nombre y Título del Congreso b) Título del trabajo c) Nombre del Autor/a d) Distrito al que pertenece e) Correo Electrónico
2. Presentación de Ponencia Forma de presentación: El documento debe presentarse en un archivo de procesador de textos compatible con MS Word con una extensión máxima de tres páginas, en formato Word, formato de hoja A4 a doble espacio, con un margen izquierdo de 3 cm., superior, derecho e inferior de 2 cm. Se acompañará en soporte magnético (CD).
Cada página deberá estar numerada en la parte inferior alineada en el centro. Fechas de Presentación: Para su admisión los trabajos deberán hacerse llegar en las siguientes fechas Fecha límite para presentación de ponencias: 15 de Octubre de 2008 Se deberá acompañar la presentación con una breve reseña de las actividades políticas y/o sociales que desarrolla el autor. Su extensión no será superior a 3 hojas A4 3.

Evaluación y aceptación de ponencias: La comunicación sobre el dictamen y aceptación de las ponencias se informará hasta 5 días antes del encuentro. La misma se realizará al mail indicado en la presentación. Criterios para la evaluación de las ponencias:
* Congruencia con los fundamentos políticos del Congreso.
* Relevancia y trascendencia de las propuestas para el desarrollo del ámbito político y social.
Serán causales de rechazo: * Que el tema no pueda ser encuadrado dentro de los criterios planteados para la evaluación de las propuestas. * Que las ideas desarrolladas sean redundantes a otras ponencias anteriores. * Que no contenga nuevos aportes al tema presentado. La observación de estas normas es obligatoria .

miércoles, 22 de octubre de 2008

La Revolución Justicialista

Este es PERON

CÁTULO CASTILLO.

El 19 de Octubre de 1975 muere en Bs As. En los 60 fue perseguido por peronista.

Escrito por Ricardo Espinosa
catulo-castillo-2-1.jpg
Ovidio Cátulo González Castillo, es autor de la música de Organito de la tarde y letras de tangos como "Tinta roja" y "El último café".
Compañeros

Recordemos que el 19 de Octubre de 1975 muere en Buenos Aires el autor teatral, compositor y letrista de canciones populares, Ovidio Cátulo González Castillo, autor de la música de "Organito de la tarde", de letras de tangos como "Tinta roja" y "El último café" y del vals "Caserón de tejas".

Como a tantos otros hombres y mujeres del 'intelecto' argentino nacional y popular, por ser partidario del peronismo y miembro del gobierno del Gral. Perón, 'la fusiladora' lo dejó cesante y lo colocó entre 'los malditos'.

Tenga presente compañera que para nosotros, recordar es un compromiso de vida, porque recordamos desde una ética de responsabilidad revolucionaria, por un mundo mejor.

Miguel Landro Lmoureux


CÁTULO CASTILLO.

Por Ricardo Espinosa

Ovidio Cátulo Castillo nació el 6 de Agosto de 1906 en Buenos Aires, hijo de José González Castillo.

Siendo un niño se radica por la situación política en la ciudad de Valparaíso en Chile hasta que Hipólito Irigoyen sube como presidente y deciden regresar.

A los ocho años ya distribuía su tiempo entre los estudios y su ya pasión por la música aprendiendo solfeo, teoría y violín.

Años más tarde comenzó a estudiar piano y composición; a todo esto (por si fuera poco) se dedicó a la práctica del boxeo, que si bien nunca fue su fuerte (ya que su corazón se tiraba mas hacia la faceta artística) lo llevó a ser preseleccionado para los juegos Olímpicos de 1924 a realizarse en la ciudad de Amsterdam.

Su primer tango fue premiado en el concurso de "Disco Doble Nacional" organizado por Max Glucksman, éste se titulaba "Organito de la tarde" al que posteriormente su padre le escribió la letra.

Lo que mas se destacaba de Castillo era su gran cultura e intelecto que dejaba a mas de uno con la boca abierta ya que en ése entonces se creía que el tango era de gente de escasos recursos en todos sentidos.

En el año 1927 viaja a España junto con una orquesta integrada por: Ricardo Malerba y Miguel Caló en bandoneones, Alfredo Malerba en piano, Carlos Malerba y Estanislao Savarese en violines, Roberto Maida en voz y él como pianista y director.

Entre su repertorio estaban: "Caminito del taller", "Acuarelita de arrabal", "Silbando", "El Aguacero" e "Invocación al tango"; la gira debido al gran éxito que tuvieron se prolongó por mas de dos años y su regreso fue con todos los honores.

De vuelta en Buenos Aires fue nombrado en el Conservatorio Municipal de Música en 1930 como profesor de solfeo y teoría.

En 1931 viaja nuevamente a Europa con la compañia del "Teatro Sarmiento".

En el año 1935 decide volcarse a su creación poética optando por la colaboración con músicos que tuviesen orquesta para la composición de la música.

De singular importancia, por la calidad de la obra, fue la colaboración con Anibal Troilo, de los que destacaremos: "María", "La última curda", "La cantina", "A Homero", "Y a mi qué", "Una canción" y "Desencuentro".

Entre la increíble lista de tangos de su creación, se pueden mencionar: "Dinero, Dinero" (en conjunto con Enrique Delfino), "Te llaman violín" (junto a Elvino Vardano), "La Madrugada" (en colaboración con Angel Maffia), "Un hombre silba" (con música de Sebastian Piana), "Para qué te quiero tanto" (en compañia de Juan Lorenza), "Papel Picado" y "Tango sin letra" entre otros. También se desempeñó como periodista trabajando en diarios como "El Líder", "El Nacional" y "Última Hora".

Además fue presidente de SADAIC y de la Comisión Nacional de Cultura, hasta que nuevamente por aspectos políticos en 1955 fue despojado de sus cargos (*por ”La Fusiladota”) hasta el año 1958 cuando Arturo Frondizi asume el gobierno.

Continuó trabajando en SADAIC y a los 69 años, el 19 de Octubre de 1975 fallece en su casa de un síncope cardíaco.

viernes, 17 de octubre de 2008

17 DE OCTUBRE DE 1945 ABRIO LA RUTA DE UNA ARGENTINA QUE QUISO DEJAR DE SER COLONIA

Por Jorge Enea Spilimbergo
(Revista Izquierda Nacional Nº 14, octubre.1998)

1945 fue un año caliente. El gobierno militar instaurado el 4 de junio del 43 había perdido vuelo y sobrellevaba el cerco implacable de sus enemigos. Alemania capituló a principios de mayo y Japón, en agosto. Este derrumbe —se pensaba— arrastraría inexorablemente al gobierno militar, al que se lo consideraba una prolongación de la potencia del Eje. No había sido así al comienzo, cuando un importante sector vio caer al gobierno del doctor Castillo, identificado con los conservadores, el fraude y la corrupción escandalosa de la Década Infame. Pero la vasta clase media democrática (que incluso esperaba de los militares una ruptura con el Eje y la incorporación a la guerra junto a las potencias Aliadas) pronto se vio defraudada. Los militares, al igual que Castillo, eran “neutralistas”, y no pocos comulgaban con las ideas del fascismo. El carácter autoritario del régimen era notorio, su reaccionarismo ideológico en el campo de la
educación, el protagonismo de los nacionalistas de derecha y el apoyo de una iglesia “preconciliar” contribuían a enajenar al grueso del estudiantado, convertido en fuerza de choque de la vasta clase media democrática.
Esta vivía en términos ajenos la política nacional, como un capítulo de la lucha mundial entre la “democracia” y el “fascismo”, quería al país en la guerra. Sólo unos pocos, como el socialista Manuel Ugarte y los hombres de FORJA, repudiando al fascismo, veían en el aflojamiento de los lazos de dominación imperialista a consecuencia de la guerra, la oportunidad de crear márgenes de autodeterminación, para lo cual era imprescindible mantener la neutralidad. Esto pro vocaba la feroz ofensiva de las potencias “democráticas”, casualmente, las explotadoras directas de la Argentina.

La vieja Argentina cierra filas

El frente belicista y antidictatorial se componía de los notorios representantes del imperialismo “democrático”, sus agentes internos, los estudiantes y las clases medias, la oligarquía terrateniente, sectores burgueses temerosos de las “represalias”. Era un formidable vendaval que aislaba y ponía al borde del precipicio al régimen militar. Un Nuremberg vernáculo se diseñaba en el horizonte. Virtualmente, todos los prestigios de la Argentina tradicional confluían en la lucha: los grandes diarios —“La Nación”, “La Prensa”, “Crítica”—, leídos como oráculos; la Universidad y las Academia; la vieja SADE y la revista “Sur”; grueso de los artistas e intelectuales; la Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina; los partidos políticos.
Estos últimos ya prefiguraba la Unión Democrática y, mientras tanto, desde el exilio montevideano, pedían la intervención militar de los Aliados contra la Argentina, “últi mo bastión del Eje”. Los firmantes eran los dirigentes de la “izquierda” comunista y socialista, los radicales alvearistas, los demócratas progresistas y un sector de los conservadores. Todos ellos encabezaron la multitudinaria Marcha de la
Constitución y la Libertad —Rodolfo Ghioldi del brazo del conservador Santamarina— que parecía anticipar el derrumbe del régimen militar.
Esta tremenda presión política y social que movilizaba a “toda la Argentina visible” penetró en Campo de Mayo, la principal base militar, a las puertas de Buenos Aires, fracturando la unidad interna del Ejército. El general Avalos se colocó al frente de los conspiradores e impuso al presidente Farrell la renuncia y detención de Perón, entonces vicepresidente y secretario de Trabajo y Previsión. El coronel fue
trasladado a Martín García, la prisión militar.

La irrupción de los trabajadores

Todo parecía concluido a satisfacción de “democracia” cuando lo imprevisto irrumpió en la historia. Una reacción en gran medida espontánea, incontenible y contagiosa puso de pie a la periferia urbana y a los barrios populares. Ciento de miles de trabajadores se volcaron hacia Plaza de Mayo, en marchas infatigables de columnas cuadra a cuadra incrementadas. No eran los proletarios “conscientes” de la literatura de izquierda...cipaya. Era el real pueblo trabajador que estallaba con su presencia en apoyo de un gobierno que, por primera vez en la historia argentina, se pronunciaba por el derecho de los oprimi dos, y no lo hacía desde el texto inocuo de la ley, sino en la práctica cotidiana. El carácter espontáneo y contagioso de la movilización respondía, precisamente, a ese hecho.
En cuanto a la vieja CGT, aunque tardíamente (cuando los acontecimientos ya se habían desatado) declaró la huelga general (sin duda un giro histórico) en votación dividida que desempató el secretario general de ATE, Libertario Ferrari.
Para el Partido Comunista, en memorable caricatura, una pareja formada por un rufián y una puta seguían un carro cuyo caballo era azuzado por una zanahoria. Para Rodolfo Ghioldi la movilización se componía de obrero de origen campesino, sin experiencia política, atraídos por la reciente industrialización, cuya ingenuidad era explotada por la “demagogia”. Esta tesis sería luego elevada a categoría académica por el sociólogo italiano Gino Germani. Ocurrió todo lo contrario: el 17 de octubre fusionó en formidable unidad al viejo proletariado de origen migratorio con los “cabecitas negras” procedentes del interior. El anuario “socialista” de ese año calificó la jornada de Octubre como “día funesto para la democracia”.
Por su parte, Jorge Luis Borges describió la movilización presentando en su cuento “La fiesta del monstruo” a un grupo de malvivientes y lumpens que suben a un camión de Berisso, avanzan entre improperios y un lunfardo canallesco y, al entrar en Buenos Aires, interceptan a un estudiante de anteojos, por añadidura judío, y lo matan a patadas y puñetazos. Así vio a sus compatriotas la “elite” intelectual de la época, la que se burló de la “barbarie” de las patas en la fuente donde se refrescaban quienes habían caminado 30 kilómetros para irrumpir en la vida nacional. Así vivenciaban a los portadores de lo que (un cuarto de siglo antes) llamara Yrigoyen los “dolores inescuchados”.
La tremenda movilización del 17, produjo un impacto inverso en Campo de Mayo, y los mandos democráticos y nacionalistas retomaron la iniciativa. Perón habló al pueblo desde los balcones de la Rosada
y se iniciaba la marcha hacia las elecciones del 24 de febrero de 1946.
En la Argentina actual, donde el trabajo y la falta de trabajo sobrevienen como un castigo insoportable, la reacción de nuestros compañeros del 45 nos es particularmente afín y comprensible —mucho más que en los años de bonanza que sobrevinieron—, aunque las soluciones se establecerán en otro nivel.

La Izquierda Nacional entra en escena

Para el socialismo de la Izquierda Nacional, es un orgullo haber saludado, contemporáneamente a los acontecimientos, la gran movilización del 17 de Octubre como un triunfo político de la clase trabajadora argentina. A fines de ese mismo mes, con los hechos aún calientes, el periódico Frente Obrero así lo consignaba, rompiendo resueltamente con la vieja izquierda antiyrigoyenista, primero, y, ahora, antiperonista. Para Frente Obrero, el movimiento que emergía no era la prolongación rioplatense del nazifascismo, como pensaban los Codovilla, Rodolfo Ghioldi, Repetto y Américo Ghioldi.
Por el contrario, era la continuidad superadora de nuestros grandes procesos populares (la Independencia, el federalismo, el yrigoyenismo) y prefiguraba la ola de movimientos nacionales desatada en el tercer mundo al cabo de la guerra imperialista. Respecto a esto último (estamos en 1945) una avanzada de esas luchas, cuando aún la palabra imperialismo se había borrado del vocabulario de la vieja izquierda, y
denotaba...fascismo.
Los planteos de la naciente Izquierda Nacional significaron una ruptura intrépida con las viejas tradiciones de la izquierda cipaya, y le valieron la infamación y el ostracismo que supimos victoriosamente
enfrentar.

La Argentina “cambió para siempre”

El 17 de octubre, en fin, puso de manifiesto la irrepresentatividad del sistema político argentino de la época. En último análisis, ese sistema se articulaba en torno de la vieja oligarquía, con su derecha oficial, su centro alvearista y su “izquierda”.
En el momento crítico, los adversario cerraron filas en la Unión Democrática. Alienado a la contienda europea y su lucha inter imperialista por el nuevo reparto del mundo, ese sistema vivía la contradicción “democracia” versus “fascismo”. Pero en el país habían surgido nuevas fuerzas sociales que no hallaban representación en la contienda.
El proceso de industrialización liviana se intensificó al calor de
la crisis mundial y el forzado proteccionismo creado por la guerra, ya que los Aliados no podían abastecer de bienes industriales al mercado argentino. Su incipiente burguesía nacional y su correlato de nuevos
trabajadores, los sectores industriales del Ejército y del Estado, sectores de clase media ligados al mercado interno, los pueblos empobrecidos del interior, no encontraban representación en las fuerzas existentes y se encolumnaron con Perón, es decir, con las reivindicaciones sociales, el pleno empleo y la industrialización.
A su vez, el coronel y sus adictos militares, debieron radicalizar su discurso ante la defección del grueso de la burguesía industrial, que era la destinataria “natural” de su programa de capitalismo soberano. Tuvo que encontrar abajo, en las grandes mayorías obreras y populares el apoyo para sobrevivir al cerco oligárquico-imperialista. Así, de una justicia social paternalista, pasó a la movilización de las mayorías oprimidas, sin las cuales ningún programa patriótico y nacional es viable. Con la alianza pueblo-Ejército un nuevo bloque de poder se
instauraba durante una década, y la Argentina, como dice María Luisa Bemberg cerrando su admirable filme “Miss Mary”, “cambió para siempre”.

Jorge E. Spilimbergo

jueves, 16 de octubre de 2008

LA CGTA Y LA MILITANCIA ARTISTICA:

Surgió como una respuesta combativa a las variantes de adaptación al régimen generadas por las conducciones burocratizadas del sindicalismo peronista, nucleadas en las 62 Organizaciones con la hegemonía de la Unión Obrera Metalúrgica de Augusto Timoteo Vandor.

En sus cuatro años de existencia efectiva, la CGTA intentó ser también en su práctica cotidiana ese ámbito de convergencia. Lo consiguió, de manera parcial, incompleta, a veces conflictiva, en el plano de la relación entre organizaciones sindicales y políticas del peronismo revolucionario, la izquierda y la Iglesia tercermundista. También en el del encuentro en la acción entre ese activismo y grupos de intelectuales, profesionales y artistas.

Rodolfo Walsh conoce en Puerta de Hierro a Raimundo Ongaro, quien le pidió que dirigiera el semanario de la CGTA. Con un viejo grabador colgando del hombro y el micrófono en la mano Walsh se acercaba a los obreros de las agrupaciones que organizaban la rebelión contra la dictadura y la burocracia sindical y los escuchaba atentamente y los registraba. Walsh comento en varios reportajes de esa época que su futuro en la literatura tenia que ver con que si había héroes, serian esos, militantes revolucionarios como los obreros agredidos por el vandorismo que retrato en ¿Quién mato a Rosendo?. De su practica deduce una teoría: ” El testimonio y la denuncia son categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos y esfuerzos que se le dedican a la ficción”

El semanario de CGTA se convirtió así en un instrumento central. Además de Walsh, la redacción estaba integrada por periodistas como Horacio Verbitsky o Rogelio García Lupo, la revista consiguió juntar un nivel de calidad profesional inusitado con una tarea también sin antecedentes de información sobre las formas y razones de las luchas populares para consumo de sus propios protagonistas.

Llegó a tirar un millón de ejemplares y sus páginas sirvieron, por ejemplo, para editar por primera vez, dividida en varias notas, la investigación de Walsh sobre el asesinato del dirigente metalúrgico de Avellaneda Rosendo García, "¿Quién mató a Rosendo?", el más profundo análisis del significado político, y de los métodos de acción. del vandorismo.

La CGTA fue también el escenario en el que se desarrollaron experiencias de militancia artística como las del pintor Ricardo Carpani, o las del Grupo Cine Liberación, que permitió la filmación -y el uso permanente como herramienta de formación y organización políticas- de la película "La hora de los hornos" de Fernando Solanas y Octavio Getino.





Rodolfo Walsh, Enrique Coronel, José Vázquez, Ricardo de Luca y Raimundo Ongaro



A través de la relación de su conducción nacional y de su filial cordobesa con Agustín Tosco, la CGTA participó del Cordobazo, entre el 28 y el 30 de mayo de 1969. Y protagonizó sus consecuencias más inmediatas, con la convocatoria al paro nacional para el 1º de julio de ese año, mientras la CGT Azopardo se echaba atrás ante las presiones del gobierno de Onganía.

El enfrentamiento con el régimen militar se profundizó dramáticamente el 30 de junio de 1969, cuando un comando mató a Vandor: la dictadura ocupó e intervino la Federación Gráfica Bonaerense y la mayor parte de los sindicatos integrantes de la CGTA. Sus principales dirigentes, con Ongaro a la cabeza, fueron a compartir la cárcel con Tosco y Elpidio Torres, los dos líderes visibles del Cordobazo.

De allí en más, la CGTA ingresó en una etapa de luchas constantes y en un proceso de lento desgaste de su poder organizativo que fue a la vez transformación. Sus dirigentes y activistas fueron integrándose en otras formas de lucha, en organizaciones políticas y en organizaciones armadas.

Ricardo Carpani “desocupados”

martes, 7 de octubre de 2008

La CGT de los estudiantes

[Revista Siete Días Ilustrados, julio 1968]

La agitación callejera promovida por la CGT opositora, el viernes 28, todavía ocupa buena parte de la atención de los círculos políticos e, inclusive, de algunos militares. Si bien el estallido no estuvo teñido con los ribetes apocalípticos profetizados por el ministro Guillermo Borda el día anterior, fue precisamente esa circunstancia la que más movió a la preocupación de varios Jefes de las Fuerzas Armadas, en especial a los enrolados en el núcleo liberal.
¿Estaba mal Informado Borda cuando anunció que grupos extremistas habían repartido armas o, por el contrario, ideó la advertencia para generar un clima adverso a las concentraciones? Esta última es la interpretación que se esgrime en la central ongarista; pero la que en forma reservada analizaron algunos militares es quizás más grave: el ministro del Interior habría intentado crear la imagen de un país al borde de la subversión para justificar las sanciones que, pocos días antes, el gobierno había desencadenado contra el Poder Judicial santafesino.
Sin embargo, el semanario de la CGT opositora parecía darle la razón al ministro. "La movilidad de las fuerzas represivas -se autocriticó- no fue lo bastante obstaculizada." Y agregó: "Hubo baches en la sincronización, en los momentos decisivos faltaron hombres capaces de nuclear a los dispersos y activar a los menos experimentados". Es decir, el aparato para enfrentar a la policía -que necesariamente debía contar con algún "fierro" persuasivo, según la jerga utilizada por los grupos de choque sindicales- no funcionó como se esperaba.
Esta falencia fue motivo de discusiones en los mandos peronistas alojados en Paseo Colón. Pero otro tema, tanto o más grave, perturbó a los dirigentes: reconocieron en privado que casi el 80 por ciento de los audaces que desafiaron al temible despliegue policial fueron en su mayor parte estudiantes y activistas de izquierda. Alguien opinó que los obreros desenterraron una vieja máxima de Juan D. Perón: "De casa al trabajo y del trabajo a casa".
De todos modos, los planes secretos que se habían elaborado en Paseo Cotón apuntaban, obviamente, a otro blanco. Un día antes, los "comisarios" a quienes se les había confiado la tarea de dirigir a los manifestantes en el mismo campo de batalla, recibieron las últimas instrucciones: debían concentrarse con sus huestes en cinco lugares distintos para dispersar a la policía y después confluir en masa en Plaza Once. Sólo dos de esas citas clandestinas se llevaron a cabo; fueron las que estaban a cargo de estudiantes: la Federación Universitaria Argentina frente al Mercado de Abasto y el Frente de Estudiantes Nacionales en las puertas de Filosofía y Letras. En otros lugares de concentración -Rivadavia y Medrano, por ejemplo- alrededor de 150 activistas ubicados estratégicamente en los bares de la zona esperaron infructuosamente a quien, a las 18.15, debía impartir la orden para dar comienzo a la manifestación: Alfonso Marchese, del gremio del calzado.
Detalles como éste hicieron suponer que la CGT había dispuesto un repliegue parcial, con el propósito de desmentir, en los hechos, los anuncios de Borda, y eludir así posteriores sanciones gubernamentales a los sindicatos nucleados en Paseo Colón. Lo cierto es que esa noche el estado mayor ongarista se esfumó del local de la Federación Gráfica con todos los documentos susceptibles de ser secuestrados por la policía, para reaparecer luego en el sindicato telefónico, en las vecindades de Primera Junta. Estas precauciones, sin embargo, no impidieron que se detuviera a dos líderes de notoriedad: Julio Guillán, uno de los caudillos de la militancia peronista, y el comunista Alberto Cortés, ex dirigente del Sindicato de Vendedores de Diarios y Afines.
No obstante, los líderes cegetistas se empeñan ahora en sostener que la participación obrera en los sucesos del viernes 28 fue considerable. Argumentan que entre los detenidos figuran numerosos trabajadores, muchos de ellos afiliados a sindicatos que militan en la CGT de Azopardo. Para algunos no es una falsa observación, pero los planes que preparan para el futuro revelan un íntimo descontento. El lunes 8, el consejo de Paseo Colón, consideró una estrategia que tiende a lograr un "descenso a las bases" que protagonizarían nada menos que Ongaro y sus acólitos. El instrumento del plan será simple: los máximos dirigentes se apersonarían en las puertas de las fábricas más importantes y allí improvisarían asambleas relámpago. La "rebelión de las bases", tantas veces anunciada, estaría directamente a cargo de los jefes.
Para el logro de esta ofensiva, el comando ongarista recibió el domingo 30 una considerable inyección de oxígeno. Ese día, Ricardo De Luca, secretario de prensa de la central, desembarcó en Ezeiza con dos cartas "cargadas". Una de ellas sirvió para que el jueves pasado se reprodujeran febrilmente miles de fotocopias. El destinatario era Raimundo Ongaro y el remitente, por supuesto, Juan Perón. El ex presidente entiende que la actual situación en la Argentina se asemeja, de algún modo, a la de 1945, y por eso le recuerda a Ongaro que en aquel entonces fueron dirigentes jóvenes y nuevos los que aceleraron el triunfo del justicialismo. "Estos, atributos son ahora propiedad "de Ongaro y sus adeptos", reflexiona Perón, a los que bendice para que reediten los viejos triunfos de su movimiento. "Usted es uno de los dirigentes contemporáneos que ha sabido interpretar a los trabajadores -pontifica Perón-; a los malos y viejos dirigentes hay que reemplazarlos sin miramientos."
Según versiones, esta política fue ejecutada por el mismo Perón cuando Vicente Roque, secretario general de la CGT de Azopardo, y Fernando Torres, quizás el abogado vandorista de mayor notoriedad, rogaron ser recibidos en la quinta 17 de Octubre.
Los dos regresaban, como De Luca, de la conferencia que la OIT celebró en Ginebra, pero Roque debió limitarse a entregarle a Jorge Antonio una carta que el financista deslizó posteriormente a Perón. En una carilla mecanografiada, el emisario de El Lobo sintetizó todas sus súplicas: lamentaba que el general no tuviera tiempo para recibirlo y le advertía que estaba mal informado, A renglón seguido, opinaba que era imprescindible un contacto directo para dialogar sobre "los problemas del país, de la CGT y del movimiento peronista".
De Luca, por su parte, conversó en dos oportunidades con el general (durante dos horas y media la última vez, el sábado 29 de junio). El emisario de Ongaro se permitió, inclusive, lanzar algunas quejas contra Jerónimo Remorino, delegado de Perón en la Argentina, a quien acusó de no acatar las instrucciones del ex presidente con el pretexto de promover la reunificación del peronismo. Según advierten los adeptos a Ongaro, la denuncia encrespó de tal manera al exiliado, que decidió enviarle una carta a Jorge Paladino, secretario de Remorino. En Buenos Aires, el censurado persistía en sus afanes unitarios. Al finalizar la semana se supo que Paladino se esforzaba por organizar una "cena de la unidad", que se celebró el lunes 8 en el restaurante La Tarantela y a la que fueron invitados todos los grupos internos del peronismo. Raúl Matera, el viernes, ya había reservado 40 invitaciones.

A todo esto, el gobierno central continuaba con su política gremial. El martes 2 ungió a cuatro participacionistas como directores-obreros en la Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria, ignorando, una vez más, a las dos centrales obreras. Para el próximo viernes 12 la Secretaría de Trabajo prepara la conquista del Sindicato de Prensa, a cuyo dirigente, Manuel Damiano, adscripto al colaboracionismo, el interventor gubernamental en el gremio vendió 499 carnets en blanco, según denuncia efectuada por la lista opositora. En Azopardo, simultáneamente, se delineó un plan de reuniones con el único propósito de reaparecer en los periódicos, después que la atención pública fue acaparada por la acción de Paseo Colón; sus dirigentes efectúan trabajosas giras por el interior, buscando encauzar a los díscolos cuadros provinciales, sublevados aún más que los capitalinos.
Hacia el fin de semana, mientras el ongarismo procuraba encontrar la forma de otorgarle una imagen proletaria a su CGT, eran los estudiantes los que tornaban a agitar nuevamente la atmósfera política del país. El martes 2 ocuparon la Facultad de Arquitectura de La Plata y el jueves repitieron la demostración, tomando otros edificios universitarios de la misma ciudad. El alboroto juvenil confirmaba, de alguna manera, una cáustica humorada oída en los pasillos de Azopardo, el viernes pasado, durante una de las numerosas reuniones de dirigentes.
"¿CGT de los argentinos o CGT de los estudiantes?", interrogó, sonriente, uno de los mandarines vandoristas.

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Socialismo y revolucion socialista

"...La necesidad tristísima de luchar y aún llegar a verter sangre."

Por Luis B. Cerrutti Costa, abogado laboralista, defensor de presos politicos

Conferencia pronunciada en Mesa Redonda en la Federacion de Obreros y Empleados Telefonicos (FOETRA), Buenos Aires, el 22 de setiembre de 1972, cuyos participantes fueron Juan Jose Hernandez Arregui, historiador y escritor nacionalista de izquierda; Julio Guillan, Secretario General de FOETRA; Ricardo Carpani, artista plastico, muralista, ensayista de temas politicos; Benito Romano, dirigente obreros azucareros; Alfredo Carballeda, Agrupacion Lealtad y Soberania del Peronismo Revolucionario; Tomas Saraví, periodista, gremialista, Agrupacion de Periodistas Peronistas 26 de Enero.

"Bien, companeros, es bastante dificil hablar despues de Carpani, porque en general comparto casi todas las cosas que el ha dicho. Lo que procuraré es hacer una amplación sobre que se entiente por socialismo.

Porque como lo dijo bien Carpani, hoy en la Argentina ha surgido una euforia sobre la palabra socialismo. De socialismo habla todo el mundo; hace poco Rucci dijo que Socialismo Nacional es el capitalismo en funcion social. Solo faltaria que Lanusse lo dijera para completar el cuadro. Aunque la etiqueta socialista está muy de moda no debemos engañarnos con palabras ni aceptar como socialismo experiencias que se dicen tales porque aplican algunas recetas estatistas o elitistas, adaptándose al mismo tiempo a las realidades más fundamentales del neocolonialismo; tal es el caso de Indonesia, de Egipto y de algunas otras naciones. No vaya a ser que todos proclamemos el socialismo, levantemos sus banderas, peleemos y hasta muramos por su implantación y resulte que cuando llegó la hora de aplicarlo no tengamos nada que ver el uno con el otro.

Aqui no se trata de una discusion metafísica entre los cristianos que creen que la causa primera es Dios y los marxistas que consideran que no existe causa primera porque la materia es lo único real y preexistente: ni es necesario que se elucide para que los cristianos y los marxistas nos pongamos de acuerdo sobre qué es el socialismo; en Cuba los cristianos y los marxistas se han puesto de acuerdo sobre que es el socialismo sin renunciar a su propia filosofía.

Intentaré iniciar esta intervencion como una definición extraída de un libro de texto universitario que aunque no ahonda en la problemática nos permite partir de ella para llegar a la máxima comprension del tema: "El socialismo es la expresión política y una concepción de la sociedad y del individuo en la que predomina lo social sobre lo individual como condición para la realización de un nuevo hombre social que asegure la plenitud de la personalidad humana mediante la propiedad colectiva de los medios de produción y de cambio."

El régimen capitalista se basa para su expansión fundamentalmente en el lucro, es decir, la tendencia a la ganancia ilimitada. Su hombre es el hombre egoísta de los economistas clásicos. El egoísmo humano es el motor decisivo del progreso económico de la sociedad. En el régimen socialista desaparece el lucro como motivación económica individual; la solidaridad humana reemplaza al egoísmo humano. La riqueza producida en un país socialista queda integra en el país socialista y se reparte íntegra entre sus habitantes. Por más fallas que existan en un país socialista; aunque aparezca una burocracia que se fije sueldos privilegiados su incidencia es ínfima en el reparto; mientras que en un país capitalista como el nuestro, de acuerdo a estadisticas oficiales de la totalidad de la riqueza obtenida, disminuída notablemente por el deterioro de las relaciones del intercambio a beneficio de los países imperialistas, lo poco que se obtiene, en el ano 1969, por ejempio, el 60% fue para el capital y el 30% para los trabajadores, empleados y trabajadores independientes; y para peor del 70 que le queda al capital, más del 50 se va al exterior en concepto de remesas de utilidades de capitales extranjeros.

No admite comparación, desde el punto de vista de la justicia social con el régimen socialista.

El trabajador obtiene todo el fruto de su trabajo, porque nadie vive del trabajo ajeno. En el socialismo el trabajador no pierde la propiedad individual que se le respeta como la prolongación de su personalidad humana, pero queda abolida definitivamente la apropriación privada de los medios de produccion porque es de su esencia la explotación humana. Por eso el hombre socialista es un hombre nuevo y límpido. Aún lo es en los regímenes socialistas que han debido soportar críticas por no haber apresurado el proceso mental.

Las motivaciones son distintas, la vida no se mueve al conjuro de la ley de la selva que rige en el capitalismo, sobrevivir sobre el aplastamiento de los hombres. No se tiene la angustia individual de la supervivencia. En último extremo si el país socialista anda mal, su angustia será colectiva; será la angustia integral de la patria que hay que solucionar mediante el esfuerzo fraterno en una común solidaridad humana

La lucha por el socialismo, aunque es moral, no es una lucha romántica: es la lucha de clases, entre la clase poseedora y la clase desposeída; es la lucha que se ha venido sosteniendo en todo el proceso capitalista y que hace su eclosión definitiva cuando se instaura el socialismo; porque es el triunfo de una clase que suplanta a la otra para la instalación de una sociedad digna.

Nadie puede suponer que la clase poseedora va a despojarse de sus privilegios en un generoso y fraternal renunciamento. Como dice Pompier: "Cuando la humanidad cambia su estructura, tropieza no solamente con los códigos viejos sino también con los intereses creados de miles de personas que han conquistado privilegios bajo esa égida. Todo derecho que se logra mata algo que debe morir, pero que antes se defiende hasta el último aliento, el que vive de lo injusto. He aquí pues, la necesidad tristísima de luchar y aún llegar a verter sangre. Es que el nacimiento de un nuevo derecho es siempre como el del hombre: un doloroso y dificil alumbramiento". No podemos soñar, por lo menos en el momento actual, en una transformación pacífica de la sociedad, y en la medida en que el mundo que muere extrema su violencia para no morir, se convierte en una necesidad inevitable oponer a la violencia del régimen la violencia revolucionaria.

El desarollo del socialismo en un país no es tarea fácil. En tanto se realice la conversión de las estructuras económicas, políticas y sociales, el pueblo debe brindar la totalidad de sus energías para que el proceso se efectúe lo mas rapidamente posible; es un período erizado de peligros; el hombre nuevo, sin cuya existencia solo podría hacerse un mecanicismo realista, se va construyendo de a poco pero indefectibilmente favorecido por el medio; las clases sociales tampoco desaparecen abruptamente; subsisten durante un período, a veces más largo, a veces más corto, según las condiciones de la transformación y las capacidades de la vanguardia, pero subsisten. Tales como la pequeña burguesía, el campesinado proletario, los trabajadores independientes y en algunos casos hasta la mediana burguesia. Aunque su existencia debe ser muchas veces protegida y en algún modo estimulada en su período inicial, son inevitablemente factores distorsionantes que tienden a extender y ampliar, y si pueden, y a veces pueden, influir en momentáneos o graves retrocesos. Es que, en tales momentos conviven dos sociedades distintas y opuestas: la sociedad del lucro y la sociedad socialista.

Por otra parte, nos encontramos con el sabotaje internacional del mundo capitalista; un bloqueo abierto e indisimulado, con influencia negativa en nuestras relaciones de intercambio. Aunque el mundo socialista nos puede y debe ayudar, las relaciones de fuerza son desfavorables y la mayor potencia economica pertenece al sector capitalista. Ello obliga a los trabajadores a implantar una dictadura dirigida por su vanguardia que pueda permitir el traspaso de la propiedad de los bienes de producción y de cambio en una sociedad aún preñada de una mentalidad burguesa; saboteada, además, desde adentro y desde afuera. Sin esa dictadura de los trabajadores conducida por su vanguardia, encuadrada por una autentica democracia interna, por lo menos en el momento actual se hace casi imposible la construcción del socialismo.

Otra característica que es esencial al socialismo es el internacionalismo proletario. Ningun auténtico marxista y cristiano puede aceptar que la solidaridad humana con los oprimidos se agota en la propia patria. Mientras exista un hombre oprimido en el último rincón del planeta ningún revolucionario puede considerar su misión cumplida. Pero la mejor manera de llegar al objetivo final es luchando por la liberación de la propia patria; y dentro de la misma, por la liberación del hombre. Es, además, la mejor forma de luchar posteriormente por la liberación de la demás patrias y de los demás hombres. El sentido mundial de la solidaridad humana no es contrario al inmenso cariño que nosotros tenemos a nuestra patria, como asimismo esto familiar que nos rodea; más aún, el uno va creando las condiciones de los otros, y en tal sentido, en el socialismo están interrelacionados e interdependientes.

El socialismo es una figura que tiene vigencia mundial porque es el mundo el que marcha hacia esa dirección; el cristianismo es una religión que supera por su sentido integral, metafisico, las fronteras en que está dividida la tierra; así como a nadie se le ocurre decir que el cristiano puede tener una religión que abarca a la humanidad dominado por idea extranjeras, solo la infamia, pero más que todo el terror de ver que se acerca la hora en que los oprimidos romperán sus cadenas, puede llevar a los opresores a querer crear una antinomia entre patria y socialismo.

El socialismo es una nueva forma de vida, una nueva concepción de la relaciones humanas, una nueva estructura de lo económico, lo social y lo político, cuyo objetivo fundamental es la liberación integral del hombre. En tal sentido, como lo fue la democracia en su desarollo, no tiene patria ni frontera, porque arrastra con su vigencia histórica a la humanidad entera.

Lo que sí existe, y es un error en el cual la juventud cae repetidamente, es la idealización, una especie de mística de las formas concretas con que algunos países han llegado al socialismo. Los trabajadores rusos realizaron una gesta revolucionaria que transformó al mundo con métodos proprios; China inició su formidable transformación social con una metodología distinta; luego Cuba surgió al mundo rompiendo todos los métodos clásicos. Ninguna revolución socialista fue igual a la otra, y cuando así se quiso hacer se fracasó rotundamente.

En la Argentina, la revolución la tenemos que hacer los argentinos, aprendiendo de la experiencia de los demás países pero con métodos argentinos.

Sabiendo que la historia no se fractura y que el socialismo es la continuidad del proceso histórico argentino, yo considero que así como el peronismo fue la continuidad histórica del irigoyenismo, el socialismo es la continuidad histórica del peronismo; y esta es la tremenda responsabilidad de las vanguardias peronistas para darle concreción al proceso. Sin un conocimiento auténtico de nuestro pasado mediato e inmediato, de las condiciones estructurales del país, de sus condiciones objetivas y subjetivas, de las peculiaridades económicas, sociales y religiosas del hombre argentino -lo que nos permitirá una salida original para la Argentina, no para Rusia, China, Cuba o Chile- estaríamos haciendo teoría y no práctica revolucionaria; y el deber revolucionario de la hora presente aquí en la Argentina es hacer definitivamente y para siempre la revolución socialista.

Cartas de Perón a Raimundo Ongaro

Cartas de Perón a Raimundo Ongaro

Madrid, 5 de abril de 1968
Señor Don Raimundo Ongaro
Buenos Aires

Mi querido compañero y amigo:

Por las informaciones y noticias, he seguido el desarrollo de los acontecimientos ocurridos alrededor del Congreso de la CGT y deseo hacerle llegar, junto con mi saludo más afectuoso, mis felicitaciones más cordiales, que le ruego haga extensivas a todos los compañeros que participaron en esa acción, que no solo ha salvado el honor peronista, sino que también ha permitido comprobar fehacientemente la conducta de los que, con diversos pretextos, se encuentran traicionando a los trabajadores y al Movimiento.
Espero que esta elocuente evidencia convenza a los demás compañeros y a la masa popular sobre los verdaderos valores de algunos dirigentes, como asimismo puedan discernir con claridad entre los que sirven y los que son solo simuladores que no persiguen otro fin que sus intereses personales, en procura de una riqueza tan infamante como sus procedimientos. No se ha puesto menos en evidencia la actitud gubernamental que sigue utilizando la corrupción más despreciable en complicidad con los que se avienen a ello con fines de lucro.
Hay una virtud contra la que el dirigente no puede delinquir: la lealtad que debe a la base. Y, cuando olvidando la misión que ha recibido y traicionando sus deberes esenciales, se lanza a la conquista del dinero, poco tarda en quedar destruido por sus propios malos procedimientos. Una cosa es la habilidad en la dirección y otra muy distinta el procedimiento tortuoso con fines inconfesables. Como una cosa es el error o la incapacidad y otra muy distinta la mala intención, obediente a mezquinos intereses. De todo se ha visto en esta oportunidad, pero no es difícil diferenciar los que puedan haberse equivocado, de los que están en otra cosa muy distinta.
Yo, que como siempre, me mantengo al margen de los problemas internos del sindicalismo, porque creo que éstos deben ser resueltos por las respectivas organizaciones, no puedo menos que percibir con extrañeza y con dolor la falta de solidaridad provocada por unos cuantos malintencionados, en complicidad con organismos oficiales que, teniendo la obligación de portarse bien, no escatiman medios para provocar la destrucción de la organización sindical argentina. Y, si por la situación esto puede explicarse, lo que resulta inexplicable es que haya dirigentes que traicionando su deber, se presten para esa destrucción.
El tiempo será el mejor juez y el mejor testigo porque las infamias pueden cometerse: lo difícil es borrarlas. Llegará un día en que cada uno deba rendir cuentas de sus acciones. Mientras tanto responderán ante su conciencia. Le ruego salude a los compañeros.

Un gran abrazo.


Madrid, 27 de junio de 1968
Señor Don Raimundo Ongaro
Buenos Aires.
Querido compañero:

Desde el comienzo de las actividades sindicales de la CGT que Usted encabeza, he venido observando un cambio radical en la conducta de las organizaciones sindicales. Es indudable que la inacción suicida que caracterizó a la etapa anterior, como consecuencia de la descomposición moral de un numeroso grupo de dirigentes sindicales que, en vez de cumplir con su misión, se dedicaron a especular desdorosamente con su cargo, ha sido la causa que más ha gravitado en el desastre de la conducción de la Clase Trabajadora y, en consecuencia, el remedio no puede ser otro que reemplazar a esos dirigentes con hombres que vuelvan por las virtudes esenciales, sin las cuales es imposible toda actividad constructiva.
Realizado lo anterior, se podrá comenzar una lucha activa y exitosa, mediante la cual se devuelva a la masa popular el dinamismo indispensable que nuestra masa ha perdido como consecuencia de su falta de confianza en sus dirigentes. El último Primero de Mayo ha sido sólo un síntoma de tal regeneración, después de varios aniversarios opacos y decepcionantes. Sin la intervención de la masa, convenientemente conducida por dirigentes prestigiosos, ninguna lucha en el campo sindical puede llegar a nada, como no sea el desánimo y la resignación que en los momentos actuales representan el desastre.
En 1945 la situación era similar a la que hoy les toca vivir a los trabajadores argentinos, pero teníamos una juventud entusiasta y decidida que fue capaz de realizar un 17 de octubre. Me temo que en estos momentos tal juventud no exista, no porque no haya jóvenes y hombres valientes y decididos, tampoco porque esa juventud no esté movida como en 1945 por ideales constructivos, sino porque carecen de conducción y encuadramiento apropiados, que sean capaces de llevarlos al éxito. Las masas populares no valen por su número solamente, sino y preponderantemente por la calidad de sus dirigentes.
En su actividad intuyo los fines que la inspiran y los objetivos que persigue en los sentidos indicados. Por eso deseo hacerle llegar mi enhorabuena. Usted es el primer dirigente contemporáneo que puede conseguir movilizar la masa hasta ahora inactiva y perezosa, y ello es debido a sus valores espirituales. Persista sin desmayos en ello y realizará lo que los peronistas venimos anhelando desde hace ya más de doce años. De la frustración sólo se puede salir mediante la acción decidida de dirigentes que, poseyendo las virtudes esenciales, sean capaces de movilizar la masa y lanzarla a la lucha con la firme voluntad de vencer.
He querido hacerle llegar, junto con mi saludo más afectuoso, estas pocas palabras de estímulo que nacen de mi más pura sinceridad y que quieren hacerle llegar también mis felicitaciones.

Un gran abrazo.

27 de junio de 1968

CGTA, 1973

Palabras iniciales

[Del Semanario de la CGTA, 1973]

Por Ricardo Carpani

Marzo 1968 - Marzo 1973
CGT DE LOS ARGENTINOS

A partir del golpe contrarrevolucionario de setiembre de 1955, la lucha de la clase obrera argentina ha estado jalonada por una serie de momentos culminantes, que determinaron cambios sustanciales en la continuidad de su accionar político.
Cada uno de ellos fue marcando, al mismo tiempo que la irreductible voluntad popular de no aceptar pasivamente la estabilización del sistema bugués-imperialista en crisis, el ascenso permanente de la conciencia de sus finalidades históricas por parte de los trabajadores y, de ese modo, la irreversibilidad de nuestro proceso de liberación nacional y social, pese a las condiciones adversas generadas por la restauración oligárquica en el transcurso de los últimos 18 años.
El carácter masivo del repudio peronista a la dictadura de los monopolios, expresado en las urnas el 11 de marzo de 1973, hizo de esta fecha uno de esos momentos; sus consecuencias pueden constituir, a partir del 25 de mayo el inicio de un nuevo período de aceleración y profundización de aquel proceso, incalculable en sus alcances. Pero si ese acto de repudio fue posible, y con él la esperanza actual en que una nueva y superior etapa llegue a consolidarse, no se debió al repentino descubrimiento, por parte de los generales de la entrega, de una insospechada vocación de respeto a las mayorías populares ni mucho menos a una espontánea intención de abandonar las palancas del poder que ejercen representando al imperialismo y sus socios nativos.
En efecto, las elecciones del 11 de marzo expresan el fracaso rotundo del régimen militar instaurado en 1966, con su política de saqueo imperialista de las riquezas nacionales, superexplotación del trabajo y hambreamiento para los sectores populares. Y la razón fundamental de ese fracaso está en la resistencia activa y sin cuartel de los trabajadores argentinos a lo largo de estos últimos años, impidiendo la imposición de una "paz social" fundada en la prepotencia de las bayonetas, que garantizara sin sobresaltos la rentabilidad expoliadora de las inversiones monopolistas internacionales.
Estas elecciones fueron, pues, una conquista de los trabajadores, arrancada a la dictadura militar en la persistencia de una lucha sangrienta y sacrificada, que forzó a ésta a buscar una salida perpetuadora del sistema en la negociación con los sectores claudicantes y traidores del propio Movimiento Nacional. Y fue esa persistencia de la lucha lo que permitió a la conducción estratégica del general Perón ir desmontando una a una todas las trampas tendidas por el régimen, en colaboración con esos sectores claudicantes, hasta enredar al continuismo en su propio juego tramposo, hacer irreversible el proceso electoral y posibilitar la expresión masiva del repudio popular pese al carácter fraudulento y condicionado de dicho proceso.
La presente recopilación de algunas declaraciones y artículos es un testimonio vivo de esa lucha de los trabajadores argentinos, escrito día a día, al calor de la batalla, durante los últimos decisivos 5 años. En sus páginas están presentes, explícita o implícitamente, todos los héroes y mártires que pagaron con su vida, la tortura o la cárcel el derecho a pelear por la libertad y la dignidad humana. Están también aquellos momentos culminantes que jalonaron esa lucha. Es más, dichas páginas comenzaron a escribirse en uno de esos momentos: como consecuencia del Congreso Normalizador de la CGT Amado Olmos, reunido del 28 al 30 de marzo de 1968.
Inmediatamente después de la restauración oligárquica del 55, la militancia obrera peronista, lejos de resignarse ante la derrota momentánea, inicia una larga lucha por la recuperación popular del poder. Masacres y fusilamientos, tortura y prisiones, serán las respuestas sistemáticas del régimen vendepatria. Cambiarán los hombres y los ropajes —"constitucionales" o "de facto"—, pero no cambiarán sus métodos represivos ni la esencia reaccionaria, burguesa, dependiente y proimperialista que lo caracterizan.
Sin embargo, la represión no será su única respuesta. Habrá también otra más sutil y efectiva: la corrupción y el soborno, directos o indirectos, de las direcciones sindicales. Muchos dirigentes entrarán en el juego, transformándose en burócratas y traicionando a su clase. Para quienes permanezcan fieles a ella y para el resto de la militancia revolucionaria peronista la lucha se planteará en el futuro en un doble frente: contra el régimen y contra la burocracia sindical y política del Movimiento, objetivamente aliados en la defensa de sus bastardos intereses coincidentes.
Sobre la base de esa lucha y respondiendo a la voluntad crecientemente combativa de los trabajadores, la tendencia revolucionaria del peronismo obrero consigue desplazar a los burócratas traidores en el mencionado Congreso Normalizador. Estos, con el apoyo gubernamental, desconocen el Congreso y dividen al movimiento obrero. Nace así la CGT de los Argentinos y con ella comienzan a escribirse a través de su periódico las páginas de esta recopilación.
Desde el "Mensaje a los Trabajadores y el Pueblo", el 1º de mayo de 1968, pasando por la descripción de las luchas que durante todo ese año y el siguiente encabeza la CGT de los Argentinos y que van preparando el clima de rebelión que desemboca en el "Cordobazo" (otro momento culminante del proceso), hasta el paso de ésta a la clandestinidad, el encarcelamiento de sus militantes, la descripción de las luchas obreras posteriores —tomas de fábricas, insurrecciones populares a lo largo y ancho del país, consolidación de las organizaciones armadas, etc.—, en fin, todo lo que fue determinando el fracaso del régimen militar, se expresa en esas páginas como persistencia inalterable de una lúcida conciencia revolucionaria y una insobornable conducta al servicio de los trabajadores, algunas de cuyas manifestaciones se hace necesario destacar. Y no ya por lo que significaron en su momento como prueba de la madurez de conciencia de la clase obrera argentina, sino, principalmente, por la significación que adquieren ante la futura lucha que se avecina. Puede decirse que dichas manifestaciones de los sectores revolucionarios del peronismo obrero expresados en los últimos 5 años por la CGT de los Argentinos, prefiguran el carácter de la lucha en la nueva etapa que se abre el 25 de mayo de 1973.
Destaco en primer término el lúcido reconocimiento de que nuestra lucha de liberación nacional contra el imperialismo es inseparable de la lucha de clases, ya que éste ejerce su dominio expoliador a través de sus socios subordinados: la gran burguesía nativa y un ejército supuestamente nacional, pero, en los hechos, mero brazo armado de esa burguesía y los monopolios internacionales.
Siendo la lucha de liberación nacional una lucha de clases, sólo a los trabajadores unidos y organizados corresponde la dirección hegemónica del proceso, que no podrá por lo tanto detenerse en la simple expulsión de los monopolios imperialistas, sino que implica también el desplazar simultáneamente del poder a todos los sectores de la burguesía nativa —esencialmente dependiente— destruyendo el sistema capitalista e iniciando la construcción del socialismo en nuestra Patria.
Las páginas de esta recopilación son terminantes al respecto. En ellas puede leerse: "La clase trabajadora argentina no reprueba una forma determinada del capitalismo, las cuestiona a todas". Y más adelante: "La clase tabajadora tiene como misión histórica la destrucción hasta sus cimientos del sistema capitalista de producción y distribución de bienes". Y para precisar el contenido específico de este cuestionamiento del sistema capitalista, como así también del socialismo que se intenta construir: "La historia del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción". Está claro, entonces, que, mal que les pese a los burócratas reformistas y a los políticos del nacionalismo burgués, para el peronismo obrero verdaderamente nacionalista y revolucionario la lucha de liberación nacional se identifica en un mismo proyecto histórico con la lucha de liberación social de los trabajadores, la destrucción del sistema capitalista y la construcción de una patria socialista.
Cabe señalar, además, el carácter eminentemente político revolucionario y, por lo tanto, antiburocrático, que imprimió a su accionar la CGT de los Argentinos desde sus orígenes: "El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir".
Concretamente, la lucha sindical adquiere real sentido revolucionario tan sólo si se la considera como un aspecto de la lucha política contra el imperialismo y el sistema capitalista. De ese modo, toda argumentación tendiente a justificar la inactividad política o la conciliación con el sistema en aras de preservar una supuesta defensa sindical de los trabajadores, demuestra su verdadero carácter reformista; mera argucia de burócratas amarillos cómodamente instalados en dicho sistema. Frente a ella la CGT de los Argentinos afirma: "Preferimos honra sin sindicatos que sindicatos sin honra". Así: "La lucha por mejores condiciones de vida es inseparable de la lucha por el poder". Y esa lucha por el poder es para el movimiento obrero el factor fundamental al cual todos los otros deben estar subordinados.
Es de destacar también la constante desmistificación de la violencia, realizada por la CGT de los Argentinos desde su periódico y en los hechos, como asimismo de las consignas de unidad y organización. En el primer caso señalando a la violencia como algo inherente a toda sociedad estratificada en clases opresoras y clases oprimidas, distinguiendo además de la violencia represiva del régimen, la violencia de la explotación cotidiana que el sistema impone a los trabajadores, y contraponiendo a esa violencia reaccionaria la necesidad de ejercer por parte de éstos todas las formas de violencia revolucionaria, como único camino capaz de conducir a su liberación.
En el segundo caso afirmando que no puede haber unidad con los enemigos del pueblo ni con los traidores a la clase obrera; que la única unidad posible y deseable sólo puede darse en la lucha constante y efectiva contra el sistema; que sólo de esa lucha puede surgir una auténtica organización revolucionaria de la clase obrera peronista; y que esa organización no habrá de resultar de la aplicación mecánica, hecha desde arriba, de modelos abstractos, sino de la experiencia concreta y viva de las bases, templadas en la diaria pelea.
Retengamos todas estas manifestaciones pues insisto en que ellas constituyen ejes esenciales en torno a los cuales girará la batalla en la próxima etapa que se inicia el 25 de mayo.
A no ser que los sectores más gorilas de las fuerzas armadas, desesperados en su odio de clase, intenten exitosamente impedirlo, todo hace suponer que el 25 de mayo el peronismo accederá nuevamente al aparato del gobierno después de 18 años de proscripción y lucha popular. Se cumplirá así uno de los objetivos de esa larga lucha, sacrificada y sangrienta. Sin embargo, el saldo que ella dejó trasciende ampliamente los límites de ese objetivo. La experiencia de la derrota del 55 y la adversidad de la lucha posterior fueron templando en la militancia obrera peronista una conciencia revolucionaria de la cual las páginas de esta recopilación son un ejemplo. Y es precisamente esa conciencia obrera de los fines perseguidos y de cómo llegar a ellos lo que modifica totalmente el cuadro en el cual deberá el peronismo ejercer nuevamente el gobierno.
Está claro que ya no podrá reeditarse la misma experiencia que llevó a la derrota del
55. Está claro que no bastará con el control del aparato gubernamental burgués, pues ese control será siempre necesariamente condicionado y neutralizado por todos los reaseguros para el sistema, derivados del propio carácter burgués del aparato estatal. Está claro, entonces, que lo único que puede garantizar el desarrollo y cumplimiento de nuestra lucha de liberación no es ya el control —obligadamente relativizado— del gobierno, sino el poder real y efectivo de los trabajadores organizados, como punto de arranque hacia la construcción de un socialismo nacional de proyección latinoamericana. Ello implica necesariamente el desmantelamiento de la vieja maquinaria gubernamental burguesa y su reemplazo por otra, en la cual ese poder de los trabajadores y el pueblo pueda realizarse en forma directa, pasando éstos a ser los verdaderos constructores de su propio destino. Tal es la perspectiva de lucha que se abre en esta nueva etapa al peronismo revolucionario y a la que podemos caracterizar como de lucha abierta y definitiva contra todo tipo de reformismo. Revolución o reformismo, constituye el dilema fundamental que deberán resolver los trabajadores argentinos, y de que se imponga uno u otro depende la realización o frustración de nuestra liberación nacional y social en el corto o mediano plazo.
Esta opción, sin embargo, no es enteramente nueva. El nacimiento mismo de la CGT de los Argentinos está signado por ella, y las batallas contra la conciliación de clases, el burocratismo sindical y político, el "desarrollismo" económico de los sectores burgueses del movimiento, etc., junto con las pautas ideológicas que señalé más arriba, así lo prueban a lo largo de toda su trayectoria. Simplemente sucede que con el acceso del peronismo al gobierno, las contradicciones de clase que éste lleva en su seno adquieren una dimensión realmente nacional. Y con ello la opción entre revolución o reformismo se transforma en la opción política fundamental en el país.
Sintetizando, las elecciones fraudulentas y condicionadas del 11 de marzo no son una panacea ni garantizan por sí mismas una profundización del proceso de liberación de nuestro pueblo. Pero el aplastante triunfo peronista hace que se inserten como momento táctico de gran importancia dentro de la estrategia de guerra revolucionaria integral por la construcción del socialismo, que impulsan los sectores revolucionarios del peronismo.
Se abren así nuevas perspectivas de lucha que pueden permitir el paso de la etapa de resistencia al régimen militar vendepatria a una ofensiva creciente y definitiva contra el sistema burgués-imperialista. Pero el acceso del peronismo al gobierno no significa todavía la derrota del sistema, ya que éste tiene sus representantes en las propias filas y puestos directivos del Movimiento; simplemente polariza las opciones fundamentales y clarifica la lucha. Las clases dominantes no abandonan pacíficamente la escena política; mucho menos si detrás de ellas se encuentran intereses de tal magnitud como son los del capital financiero internacional capitaneado por el imperialismo yanqui.
La derrota definitiva del sistema implica, pues, la construcción de un ejército del pueblo, el ejército peronista, capaz de oponerse y derrotar al ejército del sistema. Implica también la organización revolucionaria de la clase obrera peronista, como dirección natural de ese ejército y de todo el proceso. Y ello es inalcanzable sin el desplazamiento simultáneo de los burócratas conciliadores, sindicales y políticos, que pululan en puestos directivos del Movimiento. La lucha por concretar este proceso se inserta en lo que el Gral. Perón definió como "etapa de derrota y persecución del enemigo". Dicha etapa no será aún la etapa de construcción del socialismo pero por la índole de las tareas que deberá encarar la militancia, éste ya debe estar presente y clarificado en ella como objetivo, e, incluso, en parcial ejecución. La responsabilidad mayor de dicho proceso corre por cuenta del peronismo obrero revolucionario, en la organización y movilización permanente de las bases, como única garantía de su cumplimiento.
Los postulados y las acciones de la CGT de los Argentinos en su breve y fecunda historia prefiguraron cualitativamente las características de la lucha futura. La nueva etapa implicará un aumento cuantitativo y una profundización y enriquecimiento de esos postulados y acciones. Se cumplirá así con la mayor aspiración de los trabajadores argentinos: "CON PERÓN Y ELPUEBLO AL PODER -POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA -LA PATRIA SOCIALISTA". La ruta que conduce a ella se encuentra en la verdad fundamental de aquella consigna que dice: "SOLO EL PUEBLO SALVARÁ AL PUEBLO".

CGT de los Argentinos

Prólogo de Rodolfo Walsh

[Del Semanario de la CGTA, 1969]

"Todos los poderosos se van a unir contra nosotros. Es posible que intenten la formación de otro cuerpo. Es posible que vayan a los ministerios para decir que este Congreso es nulo. Tal vez no tengamos edificio, tal vez no tengamos personería, tal vez no tengamos esta poca libertad con que lo estamos desafiando todo… Pero este Secretariado y este Consejo Directivo, a la luz o en la clandestinidad, son las únicas y legítimas autoridades de la CGT, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder".
La emoción que hace un año y medio dominó a todos los que asistíamos al cierre del Congreso Normalizador de la CGT y que aplaudimos esas palabras de Raimundo Ongaro, es difícil de analizar. Sin duda el delegado de Gráficos que acababa de ser elegido Secretario General expresaba el sentimiento de muchos trabajadores, sin duda una elocuencia singular daba a esas palabras un relieve mayor del que se desprende de la letra impresa. Pero quizá lo que más nos impresionaba, sin saberlo, era la visión anticipada de los hechos que iban a sacudir, desgarrar y exaltar al movimiento obrero en la Argentina.
No habían transcurrido veinticuatro horas cuando los que se habían alejado del Congreso acudieron a los ministerios a impugnarlo. No habían transcurrido dos meses cuando formalizaban en Azopardo una CGT paralela. Pasaron quince meses, y la CGT intervenida, ya sin edificio ni personería, ingresaba a la clandestinidad. Junto con docenas de dirigentes, Raimundo Ongaro estaba preso.
Esos quince meses que presenciaron el total cumplimiento del vaticinio formulado el 29 de marzo de 1968, constituyen una de las etapas más extraordinarias en el desarrollo del movimiento obrero argentino. La consigna que la nueva CGT puso en práctica se reducía, en su expresión más sencilla, a cuatro palabras: Rebelión de las Bases. Lo que semejante rebelión implicaba era, sin embargo, vasto y profundo. El desbordamiento de las conducciones claudicantes no se proponía simplemente el reemplazo de hombres envejecidos en la táctica y la entrega, sino la transformación radical del sindicalismo en instrumento de liberación nacional, aunque ello exigiera la destrucción formal de los sindicatos que la encaraban, frente a una dictadura brutal con los trabajadores argentinos en la medida en que estaba sometida a los monopolios extranjeros.
Como esa rebelión se producía en los estrados más profundos del pueblo, pudo pasar inadvertida, no sólo para el gobierno — ciego de nacimiento— sino para un periodismo acostumbrado a percibir nada más que formalidades y transcribir comunicados.

Sin embargo, había signos evidentes. La toma del barrio Clínicas, el 28 de junio de 1968, era la versión anticipada del Cordobazo. La huelga petrolera iniciada en setiembre se prolongaba más de dos meses, y la huelga de Fabril no llegaría a levantarse.
Raimundo Ongaro tenía la certeza de que el movimiento obrero estaba saliendo de una profunda crisis de confianza. Si un grupo de dirigentes, por pequeño que fuese, aguantaba todas las amenazas y seducciones, las amarguras y las derrotas, esa confianza debía renacer. La CGT de los Argentinos cumplió ese papel hasta el sacrificio. Su estructura formal fue despedazada por las intervenciones, las intrigas, los abandonos. La llama que había encendido pareció a punto de extinguirse: en el verano que sucedió a las dos grandes huelgas, una calma siniestra de derrota pareció extenderse por todo el país. Nunca como en esos días de pasillos semidesiertos brilló tanto la fe de Ongaro, su aptitud para agrandarse en la adversidad y contagiar esa fe a quienes lo rodeaban.
Igual que en los días eufóricos del Congreso Normalizador, en estos días amargos veía más lejos que sus enemigos. Había recorrido el país palmo a palmo, movilizando las masas y siendo movilizado por ellas. La versión que traía de esas giras era siempre la misma: la gente estaba harta de humillación y sufrimientos, quería pelear, pedía armas, y aun sin armas estaba dispuesta a salir a la calle. La calma era engañosa, y la derrota aparente.
En abril se puso en movimiento el norte santafesino y Ongaro volvió a alzar una bandera argentina junto a los trabajadores y los curas rebeldes de Villa Ocampo, esta vez ante el fuego de los fusiles. Tucumán se agitaba nuevamente, y el incendio se propagaba a Resistencia, Corrientes, Rosario, Córdoba. La sangre derramada por estudiantes y trabajadores selló una alianza que transformaba radicalmente el equilibrio de fuerzas, abriendo a todo el pueblo una perspectiva revolucionaria.
Esa perspectiva es la que hoy tenemos ante nosotros. En un año y medio el movimiento obrero ha pasado de la postración a la plena conciencia de su fuerza, ha aprendido a devolver una mínima parte de la violencia que se ejerce contra él y se dispone a llevar la lucha hasta la conquista del poder político, camino difícil pero único para destruir la sociedad explotadora y "socializar con signo nacional las riquezas y los bienes fundamentales que producimos los trabajadores".
En esa transformación, la CGT de los Argentinos desempeñó un papel protagónico. Ese papel es el que hoy purgan en las cárceles de la dictadura Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Jorge Di Pascuale, y muchos más pero hoy todos sabemos que la llama que encendieron no se apagará, que otros como ellos han surgido en las luchas de todo el país.

La difusión del Programa del 1º de Mayo, que Ongaro contribuyó a forjar y poner en práctica, y de los escritos que desarrollaron y profundizaron ese programa, es tarea importante del movimiento obrero.
Tal como él presumía, el camino que separaba a un dirigente sindical de un dirigente revolucionario, estaba sembrado de espinas. Habiendo recorrido ese camino, bien puede Raimundo Ongaro afirmar que no le importan las rejas que padece. Preso, sigue libre en el afecto de sus compañeros. Amordazado, sigue hablando en los hechos que produce el pueblo.

Setiembre de 1969

Entre la Operación Cóndor y la integración latinoamericana

Entre la Operación Cóndor y la integración latinoamericana

El acontecimiento, sin embargo, fue decisivo en su momento para que uno de los más renombrados pensadores británicos contemporáneos se lamentara de que el nacionalismo se hubiera convertido en “una religión más potente que el cristianismo” y no vacilara en recomendar a los hispanoamericanos que “arrojaran al mar” todas las estatuas de José de San Martín, Bernardo O’Higgins y Simón Bolívar.

El exabrupto figura en el libro Entre el Maule y el Amazonas, publicado en 1967 por Oxford University Press. Su autor es el filósofo e historiador Arnold Toynbee, quien obtuvo renombre internacional con Estudio de la historia, doce volúmenes que le demandaron 27 años de trabajo.

Toynbee (1889-1975), graduado en Oxford, profesor en Cambridge y director del Real Instituto de Relaciones Internacionales, recorrió 11 países iberoamericanos en 1966 y era huésped del régimen militar del general Juan Carlos Onganía cuando se produjo el secuestro aéreo. El presidente de facto, como muchos de sus camaradas del arma de caballería, se mantenía a cautelosa distancia de bibliotecas y librerías. Sus esporádicos golpes de mano en territorio impreso se reducían a revistas sobre perros de raza y caballos de polo, pero un par de asesores civiles habían dedicado 20 minutos a explicarle quién era el historiador británico.

De regreso a Londres, Toynbee escribió en un capítulo titulado “¿Falkland o Malvinas?”:

“Me encontraba en Córdoba, Argentina, en momentos en que un ‘comando’ secuestró en vuelo un avión obligándolo a aterrizar en las Islas Falkland, y cuando la noticia de esta actuación melodramática fue seguida por las informaciones de los ataques a la embajada británica en Buenos Aires y al consulado británico en Rosario.

“Como era de esperarse, tanto el gobierno argentino como el británico se condujeron con una prudencia ejemplar y –lo que es más importante– con recíproca comprensión y buena voluntad. La contrariedad del gobierno argentino por la inconducta de un puñado de jóvenes ciudadanos argentinos fue bastante natural. Bajo la capa de gestos aparentemente patrióticos, los participantes en la escapada del comando y los más serios transgresores que efectuaron los disparos, estaban buscando en realidad crear dificultades a su propio gobierno, saboteando tal vez su intento de llegar a un acuerdo en la prolongada disputa sobre las islas. La acción de los saboteadores fue, en consecuencia, muy censurada no sólo por el gobierno sino también por el periodismo responsable. Sin embargo, nosotros en Gran Bretaña debemos advertir que, al censurar la terquedad de la acción directa de los transgresores, tanto la prensa como el gobierno, enfatizaron de todas maneras el hecho de que todos los argentinos estaban de acuerdo en sostener que las islas eran legalmente suyas, que el reclamo británico sobre ellas no tenía valor alguno y que la ocupación británica de las islas es, en consecuencia, una usurpación ilegítima”.

Especializado en la civilización griega, el despiste de Toynbee sobre temas americanos es tan imponente como el Partenón. ¿Cuál era en ese momento el “reclamo británico” sobre las Malvinas? ¿Qué usurpación no es ilegítima? En lo único que acierta es en la censura, por parte de lo que él denomina “periodismo responsable”, de la operación patriótica. Más de cuatro décadas después, ese tipo de periodismo continúa ignorando la Operación Cóndor.

Pero las reflexiones de Toynbee van mucho más allá de este episodio. Al final de Entre el Maule y el Amazonas, en el capítulo titulado “¿Hacia la integración latinoamericana?”, el historiador perpetra una sorprendente recomendación:

“En algunos países latinoamericanos, los libertadores nacionales del siglo XIX son ahora venerados como héroes; se los reverencia como verdaderos dioses. El nacionalismo, en verdad, se ha convertido en una religión más potente que el cristianismo.

“Cuando se visitan los templos del nacionalismo, se ven procesiones de niños de escuela guiados por sus maestros para ser adoctrinados. Si este adoctrinamiento no se contrarresta con la inculcación de una lealtad algo menos estrecha, estos niños crecerán como nacionalistas incorregibles. Se resistirán al llamado para la integración regional, para no hablar del llamado a la unidad en una escala mundial.

“Si yo fuera un integracionista latinoamericano, mi primer paso sería arrojar todas las estatuas de San Martín al Atlántico, todas las estatuas de O’Higgins al Pacífico y todas las de Bolívar al Caribe, y prohibirían que las reemplazaran, bajo pena de muerte”.

En los actuales tiempos de consolidación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la recomendación suena como una involuntaria muestra de humor al estilo de Groucho Marx, Woody Allen o George W. Bush.

Bambú Press

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Mirré: "La única manera de aprovechar los recursos de Malvinas sería compartirlos"

Mirré es el embajador argentino en Londres. Ahora sabemos porque la Argentina no avanza en las negociaciones por las Islas, pues ni su embajador quiere recuperarlas, quiere compartirlas con el usurpador...

En una entrevista realizada por el diario Clarín, el embajador argentino en Londres, Federico Mirré expresó que Argentina debe negociar, no por la soberanía, sino por tratar de compartir los recursos de las Malvinas, de la Antártida y las aguas adyacentes.

He aquí algunas frases expresadas por el embajador:

"La única manera de aprovechar los recursos sería, ciertamente, compartirlos".

"A mí me parece urgente que haya un acuerdo en las tres áreas: pesca, hidrocarburos y Antártida."

"Gran Bretaña ya no está negociando soberanía y no hay una participación británica en conflictos de intereses de Argentina con terceros países, ni regionales."

Las políticas por la soberanía

Las polémicas declaraciones del embajador, son parte de la política implementada desde Cancillería desde hace varios años. No hablar ni negociar por Malvinas, y no por que Gran Bretaña no quiera, sino porque Argentina no busque la manera de lograrlo. Arrodillarse, y rogar por compartir migajas de los recursos no es lo correcto.

Argentina es la legítima dueña de esos territorios, no debe rogar por compartir una porción de sus recursos, pues a los argentinos nunca nos interesó los recursos, queremos a las Malvinas porque son nuestras por legítimo derecho. Y luego de 1982 hay 649 razones más para querer recuperarlas. Opiniones y actitudes como las de Mirré, solo indican una cosa: el gobierno argentino no está trabajando seriamente por la soberanía de Malvinas desde hace años.

Argentina solo intenta no "empañar" las relaciones bilaterales con Gran Bretaña para no perderse oportunidades económicas, que al fin y al cabo solo favorecen a los negocios de la Corona. Por temor, por miedo a perder unos pesos, los gobiernos sucesivos desde Menem hasta la actualidad, no han querido ni quieren tocar el tema de soberanía, no por negación de los británicos, sino por propia inacción, traición o incapacidad de las autoridades nacionales.

¿Por qué negociar por la Antártida cuando no hay sustento legal alguno que otorgue una milla cuadrada del continente blanco a Gran Bretaña? ¿Por que bajar la cabeza cuando se puede ir por la puerta grande y encarar una embestida diplomática seria que ponga en jaque los intereses de la Corona imperial?

La única negociación que debe haber entre ambos gobiernos debe ser por la soberanía, no por compartir migajas con el usurpador, pues de esa forma se estarían reconociendo derechos, legalizando la usurpación británica de 1833 y de 1982. Y lo que es peor, se legalizaría además la futura usurpación antártica. Gran Bretaña está ubicada a miles de kilómetros de la Antártida, ese territorio no le pertenece, ¿por qué habría que negociar con ellos?

A continuación, la entrevista completa al embajador Mirré, para que el lector lea y comience a comprender: el gobierno nacional no se ha ocupado por Malvinas y no tiene intenciones de recuperar un solo centímetro de territorio, al contrario, no tendría problemas en entregar también la Antártida y las aguas continentales nacionales:

Entrevista del diario Clarín, por María Laura Avignolo:

El embajador argentino en Londres, Federico Mirré, ha encontrado un nuevo destino: ser productor y director de documentales de televisión en la Argentina profunda y un refugio en su ranchito de Garzón, en Uruguay. Después de 40 años de carrera, entregará la elegante embajada blanca de Belgrave Square y se retira, en la última partida de una generación de diplomáticos de carrera que han creado escuela en la Cancillería. Mirré se despidió mostrando su último trofeo: una foto personalmente dedicada a él y a su esposa, Cecilia Duhau, por la reina Isabel y el príncipe Felipe.

--Usted empezó su carrera en Gran Bretaña y la finaliza aquí. ¿Cómo fue su experiencia diplomática con los británicos?

--En la primera parte de mi carrera fue una cosa y hoy es otra. La primera era un país que conservaba con Gran Bretaña la hipótesis de una negociación sobre las Malvinas, incluyendo soberanía. Había otro modo de mirarnos entre ambos países. Ahora, como jefe de misión, se puede ver la diferencia: Gran Bretaña ya no está negociando soberanía y no hay una participación británica en conflictos de intereses de Argentina con terceros países, ni regionales. Lo que ha habido es un cambio de intensidad en la presencia de Gran Bretaña con poder internacional en la escena doméstica argentina.

--¿Hay una diferencia de tratamiento entre la Casa Real y el gobierno laborista para Argentina?

--No. El gobierno laborista ha tenido dos gestos en el plano importante. Uno ha sido la invitación al (ex) presidente (Néstor) Kirchner a la cumbre progresista en julio del 2003, donde tuvo una entrevista intensa e interesante con Tony Blair. Eso fue una importante apertura de diafragma hacia la Argentina y es un mérito político del gobierno Blair. El segundo gesto vinculado a la política del Partido Laborista fue su invitación a la presidenta Kirchner a la segunda cumbre progresista el mes pasado. Pero desgraciadamente no se pudo materializar porque la situación en Buenos Aires le impidió a la Presidenta cumplir con ese compromiso. Pero yo pude verificar que había una disposición genuina por parte del gobierno de Brown de hablar a fondo sobre la agenda bilateral con la Presidenta, más allá de los temas de la cumbre.

--¿No hay un problema de fluidez en el vínculo bilateral?

--Hay áreas en las que Argentina tiene que seguir trabajando. El primer rasgo es la reducción de la prioridad latinoamericana para la Cancillería británica. En lugar de aumentar se está agravando y está vinculado a la capacidad de gestión de un mundo cada vez más complicado, con más prioridades. Gran Bretaña tiene que focalizarse y lo que queda fuera del foco es lo que menos atiende.

--¿Malvinas sigue siendo un trauma para cualquier avance real entre los dos países?

--Malvinas es una paradoja. Es el tema que coloca a Argentina en una posición de diálogo preferido con Gran Bretaña pero, a la vez, les quita fuerza a las otras posibilidades de entendimiento de la relación bilateral.

--¿Por qué no se puede avanzar en un acuerdo por Malvinas?

--Porque ha crecido la importancia del área. Hoy tenemos tres zonas de interés económico y estratégico de creciente importancia. Una es el área de los hidrocarburos. O se los sacamos ahora o dentro de 50 años no van a servir para nada... A mí me parece urgente que haya un acuerdo en las tres áreas: pesca, hidrocarburos y Antártida. La pesca es un commodity cuyo precio sube cada vez más. Son tres áreas donde deberíamos hacer un esfuerzo de entendimiento y cooperación muy nítido.

--El mundo está en una guerra de recursos. ¿Argentina no debería ser aliada de los isleños?

--La única manera de aprovechar los recursos sería, ciertamente, compartirlos. Pero para compartirlos hay que tener un acuerdo y para eso se necesita voluntad política y en este momento no existe esa voluntad política. Hoy los británicos emocionalmente se sienten jaqueados por la disminución de áreas donde ellos estaban presentes en el mundo y hay un redescubrimiento de lo territorial.

EL GRUPO CLARIN AMENAZA AL GOBIERNO, DESDE ADEPA, POR LA LEY DE RADIODIFUSION.

A continuación detallamos la editorial de hoy, lunes 6 de octubre de 2008, del matutino Clarín de Buenos Aires. “La relación del Gobierno con la prensa ha registrado, en los últimos tiempos, una mejora que debería consolidarse para bien de la democracia. En su reciente 46a. asamblea, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) emitió un comunicado en el que rescata algunos gestos recientes, como el diálogo instaurado con el jefe de Gabinete, Sergio Massa, esperando que esto refleje una nueva actitud del Gobierno frente a la prensa. Es necesario recordar al respecto que, como señala el citado comunicado, durante este año la libertad de prensa se ha visto ensombrecida por reiteradas actitudes del poder político contra los medios de comunicación, especialmente durante el conflicto con el agro. Efectivamente, durante el gobierno de Néstor Kirchner se instauró un modo de relación oficial con los medios de difusión que se mantuvo en la actual gestión caracterizado por una actitud crítica y confrontativa hacia los medios que publicaban informaciones y opiniones o que realizaban investigaciones incómodas para el poder político. Por otra parte, como señala también ADEPA, a pesar del mencionado cambio de actitud, el Gobierno mantiene iniciativas que pueden afectar directa o indirectamente el desenvolvimiento de los medios de difusión, como son la utilización del Observatorio Público contra la Discriminación en Radio y Televisión como instrumento de vigilancia, o la posibilidad de reformar la Ley de Radiodifusión sin el debido consenso. Un comunicado de ADEPA subraya un cambio de actitud del Gobierno con los medios, pero considera que en el presente año la libertad de prensa se ha visto ensombrecida y que el Gobierno sostiene proyectos que podrían afectarla. NOTA DE LA NAC&POP: Indudablemente el gobierno de Cristina Fernández ha dado muestras suficientes de recibir sugerencias de todo tipo de cuanta organización no gubernamental, asociación defensora de derechos varios y el titular del COMFER, Licenciado Gabriel Mariotto ha recorrido todo el país dando charlas y recibiendo aportes a troche y moche respecto del Proyecto del Ejecutivo nacional de Ley de radiodifusión. Todas las organizaciones representantes de intereses empresarios de dueños de medios de comunicación están “cooptadas” desde hace muchos años por el grupo clarín y en el peor de los casos por grupos empresarios afines que comparten con el la influencia mayor en esas instituciones a saber ARPA, ATA, ATVC, ADEPA, l asociación de empresas papeleras, de servidores de banda ancha en Internet, etc. Cuando ADEPA dice “o la posibilidad de reformar la Ley de Radiodifusión sin el debido consenso” y también “el Gobierno sostiene proyectos que podrían afectarla” no se refieren al apoyo o participación de la sociedad y sus opiniones más lúcidas o autorizadas académicamente (que ya lo hicieron y se manifestaron) sino a ellos mismos tal como lo dirían los opositores secesionistas y racistas de la “Media Luna” boliviana respecto de Evo Morales, Presidente de su país en relación a la Constitución aprobada y que no ha sido “consensuada” con los Prefectos de los departamentos “rebeldes” sino por el pueblo. Desde hace 25 años el Grupo Clarín tiene el “veto” sobre la Ley de Radiodifusión de la democracia y parece que le resulta natural volver a tenerlo ( Sin hablar de otros “contubernios” ). Es probable que en este actual paro rural, clarín con todos sus medios no apoye a la “Banda de los Cuatro” para mostrarle al gobierno que ¡Que diferente es cuando ellos se comprometen contra el gobierno Constitucional y cuando no apoyan el Paro rural! ¡Que diferente es ¿no?! (Mirá que livianito se ve ahora y cuan duro te puede resultar si desafiás mi poder omnímodo y te los vuelvo a poner en cartelera) ¿Nos entendemos? MARTIN GARCIA

Fuente: NAC&POP

domingo, 5 de octubre de 2008

Bankgsters

En Estados Unidos casi veinte bancos están en quiebra o fueron intervenidos, además de que más de una centena están bajo examen de supervivencia de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), organismo independiente que garantiza los depósitos en las entidades financieras de ese país. En su página web se informa que el Congreso creó la FDIC en 1933 para restablecer la confianza del público en el sistema bancario, destrozada por el crac del ’29 y la gran depresión del ’30. La FDIC garantiza los depósitos de 8451 bancos y cajas de ahorro del país y “promueve la seguridad y solidez de estas instituciones a través de la identificación, supervisión y cuidado de los riesgos a los que están expuestas”. La FDIC no recibe dinero proveniente de impuestos federales y las entidades aseguradas financian sus operaciones. En su sitio de Internet también precisa que posee fondos por poco más de 49 mil millones de dólares para garantizar
depósitos que suman en total 3 billones. Cubre hasta 100 mil dólares, monto que en el paquete de rescate aprobado por el Congreso elevó a 250 mil para tranquilizar a los ahorristas que empezaron a retirar el dinero de sus cuentas, en un proceso que es bien conocido por los clientes bancarios argentinos. En un ciclo dramático de concentración en la potencia mundial, el FDIC está financiando la reconfiguración de su sistema financiero, que con la asistencia extraordinaria de 750 mil millones de dólares se pretende salvar del naufragio. El fracaso de este plan, que adelantan prestigiosos economistas como Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Nouriel Roubini, precipitaría una acelerada nacionalización bancaria.

En Europa, han quebrado cinco bancos en Alemania, cuatro en Gran Bretaña, dos en Dinamarca y dos en el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). Las dos entidades italianas líderes, UniCredit y Banca Intesa, están cruzadas por una ola de desconfianza que desmoronó sus respectivas cotizaciones en la bolsa, lo que obligó al primer ministro Silvio Berlusconi a prometer que su gobierno garantizará todos los depósitos. Irlanda fue directo al ojo del huracán y anunció una garantía ilimitada para todos los depósitos de ahorristas en los principales seis bancos locales y el dinero prestado a las entidades por otras instituciones financieras por el término de dos años. Holanda absorbió el grupo bancario Fortis, que incluye al ABN Amro, destinando 16.800 millones de euros. Francia anunciará un paquete de regulación del sistema, con el antecedente cercano de hace un año, cuando el BNP Paribas dispuso un corralito para el dinero en tres fondos de
inversión. La Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña elevó la protección estatal a los depósitos de 35.000 a 50.000 libras esterlinas para evitar la fuga hacia entidades irlandesas. La normativa comunitaria fija una cantidad mínima asegurada de 20.000 euros (por ejemplo en España) y máxima de 103.000.

Cada uno a su ritmo y estilo, Estados Unidos y Europa avanzan en una nacionalización de gran parte de sus sistemas financieros, que se manifiesta en absorción de entidades, apropiación de paquetes accionarios, control del crédito, mayor protección estatal de los depósitos, elevación del porcentaje del dinero inmovilizado por prevención, entre otras medidas de intervención del sector público. En ese proceso los multimillonarios planes de rescate no serán la solución mágica al pánico, sino que sólo servirán para ganar tiempo en la transición a un nuevo sistema bancario mundial.

En forma caótica y desesperada se ha desmoronado un régimen de funcionamiento de las finanzas internacionales. Se ha comprobado a un costo elevadísimo la falacia de la concepción de la desregulación, del paraíso del libre movimiento de capitales, la invulnerable sofisticación de instrumentos especulativos con activos bancarios, la flexibilización de las normas prudenciales y, en especial, la destructiva idea de que los mercados financieros se autoequilibran. Todo el andamiaje ideológico, político y normativo de la globalización financiera se ha derrumbado. Uno de sus paradigmas más fuerte quedó hechos trizas: la independencia de las bancas centrales del poder político. Presentada como verdad absoluta por los fundamentalistas del mercado, se ha probado que era simplemente el instrumento para colonizar una institución fundamental de la política económica por parte del sector financiero. El presidente de Estados Unidos Franklin Delano
Roosevelt, tan recordado en estos días de crac, los denominó bankgsters, una clase cleptocrática que tomó el control de la economía, asaltando y capturando el Estado.

Hasta cierto punto resulta conmovedor observar las patrullas perdidas de la división Buenos Aires del Muro de Wall Street en su persistente desfile mediático explicando lo que para ellos es doloroso entender. Ahora destacan la importancia de las bancas centrales como prestamista de última instancia inyectando fondos a las entidades en la cornisa. También justifican que los Estados brinden prioridad a la tarea de atender el riesgo sistémico (salvar bancos para proteger la economía real) por sobre el riesgo moral (dejar caer a los bancos para castigar a los malos banqueros) en contextos de gran incertidumbre y desconfianza generalizada. Durante años se dedicaron a propagandizar lo contrario, como lo hacía la tecnoburocracia del FMI, con los daños conocidos.

La destrucción de ese tipo de globalización financiera, que ha sido un factor perturbador de la macroeconomía de los países periféricos, siendo el estallido argentino en el 2001 el caso emblemático, deja al descubierto la sucesión de ficciones que fue moldeando el neoliberalismo en la conciencia colectiva. El Estado no fue apartado de la economía, sino que fue apropiado por el sector financiero y los grandes grupos, como se expone con impudor en la debacle en Estados Unidos.

La Comisión de Economía del colectivo de intelectuales Carta Abierta expresó en su primer documento de difusión pública (Sin Estado no hay Nación), en relación con la realidad argentina, que “el Estado, como principal esfera receptora de las tensiones y contradicciones entre clases y sectores sociales, privatizó sus potestades intervencionistas en materia económica, transfiriéndolas al mercado. Liberadas las fuerzas asimétricas de los agentes económicos de los límites impuestos por la institución que debía velar por los intereses colectivos, el rumbo económico apuntó a la concentración de la riqueza, el empobrecimiento y la desarticulación del aparato productivo”. La caída del Muro de Wall Street expone la hipocresía del neoliberalismo, que publicitó la hegemonía del mercado colonizando el Estado. Es lo que sucede ahora cuando el Estado es convocado de urgencia a aportar miles de millones de dólares para rescatar bancos.

El desafío y enseñanza de esta crisis para países alejados del epicentro, como Argentina, se encuentra en recuperar las herramientas y áreas del sector público expulsando la lógica de funcionamiento neoliberal. Si se hace un esfuerzo importante para aislar del análisis a los funcionarios que están a cargo –controvertidos y sospechados–, se observa que las críticas más violentas se dirigen a las dependencias del Estado que intentan una intervención más activa: Ministerio de Economía, vía acuerdos de precios y participación en la cadena agropecuaria con cupos a las exportaciones y retenciones, y el Ministerio de Infraestructura, a través de la obra pública y los subsidios. En cambio, el Banco Central, que poco ha cambiado en estos años la normativa ortodoxa y de regulación del sistema financiero, se encuentra aislado de observaciones críticas sobre su política y, en especial, sobre el manejo de una cartera de inversiones millonaria
que incluye la administración de reservas, compraventa de títulos públicos y operaciones cambiarias. Por el contrario, se ignora esa cuestión vital y se aplaude la organización de Jornadas Monetarias con presencia mayoritaria del pensamiento financiero conservador local e internacional. En el discurso dominante sólo se señala como negativo, paradójicamente, cierta dependencia del Banco Central a los lineamientos de la política económica (definición de la paridad cambiaria y utilización de reservas para pagar deudas), reiterando así la concepción neoliberal de la globalización financiera.

La tarea no consiste solamente en elaborar discursos para que el Estado recupere legitimidad en la sociedad, sino en trabajar para que sus herramientas y políticas sirvan al interés de las mayorías y no a una minoría privilegiada de grupos concentrados y banqueros.

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